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Ciencias
Históricas-8 Desde Madrid - Spain - |
Las
Armas de Principado
de Asturias, comunidad autónoma española situada en el
noroeste de la península Ibérica, en la zona cantábrica.
Limita al oeste con Galicia, al sur con Castilla y León y al
este con Cantabria. Los Municipios de Asturias son: Allande, Aller, Amieva, Avilés, Belmonte de Miranda, Bimenes, Boal, Cabrales, Cabranes, Candamo, Cangas de Onís, Cangas del Narcea, Caravia, Carreño, Caso, Castrillón, Castropol, Coaña, Colunga, Corvera de Asturias, Cudillero, Degaña, El Franco, Gijón, Gozón, Grado, Grandas de Salime, Ibias, Illano, Illas, Langreo, Laviana, Lena, Llanera, Llanes, Mieres, Morcín, Muros de Nalón, Nava, Navia, Noreña, Onís, Oviedo, Parres, Peñamellera Alta, Peñamellera Baja, Pesoz, Piloña, Ponga, Pravia, Proaza, Quirós, Las Regueras, Ribadedeva, Ribadesella, Ribera de Arriba, Riosa, Salas, San Martín de Oscos, San Martín del Rey Aurelio, San Tirso de Abres, Santa Eulalia de Oscos, Santo Adriano, Sariego, Siero, Sobrescobio, Somiedo, Soto del Barco, Tapia de Casariego, Taramundi, Teverga, Tineo, Valdés, Vegadeo, Villanueva de Oscos, Villaviciosa, Villayón, Yernes y Tameza. La historia de Asturias hay que comenzarla por la prehistoria. Hay que remontarse al paleolítico inferior. De los restos de aquella época se hallan varias hachas en la Cueva de la Riera (Posada) y en la zona de Avilés. Pero es muchísimo más abundante el paleolítico superior, con gran abundancia de cuevas y numerosa caza que hacía abundar los núcleos de la población primitiva. Por tanto, aquí se dió una gran difusión de culturas desde la perigordiense hasta la auriñaciense. Yacimientos importantes son las cuevas de Cueto de la Mina, Riera, Arnero, Paloma, Llosta, Palmori, etc. Muy numerosas son también las cuevas asturianas en cuyas paredes aparecen pinturas (Loja, Panes, Mazaculos, Pedroses, Conde, Bolado, la Cabrera y otras muchas). Pero lleguemos a otras épocas más modernas. Dejando aparte a los draganos, como habitantes de la región cantábrica, llegamos a los astures, que ya habitaban estas tierras antes de la llegada de los romanos, dando el nombre a la región. Pero las invasiones célticas afectaron también a Asturias, circunstancia que se observa sobre todo en la construcción. Todos los antecedentes señalan que las noticias que los romanos nos dan sobre la región asturiana, la sitúan ocupando la mayor parte de las actuales provincias de Asturias y León. La frontera con los galaicos se hallaría situada poco más o menos en la serranía de Rañadoiro y en el Bierzo, en tanto que el Sella ya correspondería a los cántabros. Fue durante la época del emperador Augusto cuando Roma pudo dar con la conquista total de la región asturiana, después de lo que los propios romanos denominaron "las guerras cántabras" y a este respecto es interesante decir que tal fue la resistencia que astures y cántabros opusieron a los romanos invasores de sus territorios que cuando un romano quería indicar la casi imposibilidad de algo decía que "aquello era tan difícil como poner de espaldas a un cántabro". El propio Agusto, en el año 27 antes de J.C. estuvo en la región Norte de la Península, pero pronto se cansó de aquella prolongada guerra que parecía no tener fin y se retiró a la provincia tarraconense. Los astures continuaron combatiendo con distinto signo, unas veces venciendo y las más, siendo vencidos por la superioridad y el conocimiento militar de los romanos. Las guerras continuaron hasta el año 19 antes de J.C. en que cántabros y astures definitivamente vencidos pasaron a formar parte del Imperio Romano. En un primer momento, Asturias pasó a formar parte de la provincia tarraconense, pero más adelante casi toda ella pasó a constituir la nueva provincia de Gallaecia. El devenir del tiempo hizo que, al producirse la invasión musulmana en el año 711, algunos grupos formados por visigodos entre los que figuraban magnates del rey Rodrigo, fueron a refugiarse en los montes cántabros y astures, organizándose para la Reconquista. La suerte de estos últimos reductos hispanovisigodos fue que los musulmanes de Al-Andalus, atraidos hacia el sometimiento de otras regiones más prósperas que las ásperas montañas astures, no concedieron la menor importancia a este primer foco rebelde. De este modo, paulatinamente, fue consolidándose la existencia de un pequeño reino astur independiente que, poco a poco fue extendiendo su autoridad sobre Galicia, Cantabria y Vasconia. El original primer grupo rebelde estuvo capitaneado por Pelayo, de quien se dice que era hijo de Fávila que vivía exiliado en Tuy. Fue elegido rey por una asamblea de nobles cristianos. Los musulmanes llevaron a cabo algunas expediciones de castigo que obligaron a Pelayo y los suyos a retirarse a la cueva de Santa María (Covadonga) en los picos de Europa, desde donde lanzó una ataque contra los árabes consiguiendo vencerlos. De esta época se sabe muy poco: que estableció la capital de su reino en Cangas de Onís donde murió en el año 737. Tampoco se sabe nada de su hijo y sucesor del que las cronicas unicamente dicen que lo mató un oso. La auténtica Reconquista comienza con Alfonso I, marido de la hija de Pelayo, Ermesinda. Fue este rey quien fue ocupando partes de Galicia, Cantabria y Vasconia, aumentando las fronteras de su reino, vienen luego una serie de reyes que, de tiempo en tiempo, sostuvieron batallas contra los árabes con desigual fortuna, hasta el punto que según el historiador Al-Rassi, la permanencia del reino astur fue debida a que los cristianos pagaban al Califato de Córdoba un tributo consistente en 10.000 onzas de oro, 10.000 libras de plata y otras cosas estipuladas en un tratado. La rigurosidad histórica obliga a reconocer que los musulmanes no hicieron excesivos esfuerzos para reducir el reino astur, contentándose con los tributos que le imponían entre ellos, según cuenta el historiador Rodrigo de Rada, la increible entrega de 100.000 vírgenes cristianas. Alfonso II tuvo que hacer frente a varias ofensivas musulmanas, obligándole a retroceder hasta el Nalón, después de que los árabes tomaran y saquearan Oviedo. Como los invasores se retiraran después de la ciudad, Alfonso tornó a establecerse en ella, reorganizando sus efectivos militares. Muerto Alfonso, sucedió Ramiro I quien no se vió libre de los ataques musulmanes, pero logró contenerlos, hasta el punto que puso en marcha un plan de repoblación para León. Este rey fue un gran constructor que embelleció Oviedo con palacios. A él se deben las iglesias de Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. Pero, por encima de todo, fue un monarca muy enérgico que supo hacer frente a los enemigos musulmanes. Fueron sucediéndose los reyes astures hasta llegar a Alfonso III quien fue el primero en mantener la ambición de reconquistar toda España. Las crónicas de la época ven la Península como un sólo reino que una vez perteneció a los reyes visigodos de Toledo y ahora pertenecía por derecho, a la dinastía asturiana. Este rey tuvo que enfrentarse a varias conspiraciones, encarceló a su hijo García en el castillo de Gozón y al fin fue destronado por sus otros hijos, Orduño y Fruela, juntamente con Nuño Fernández, Conde de Castilla. Murió en Zamora a principios del año 911. Sus hijos dividieron las tierras del reino astur: Fruela tomó Asturias, Orduño Galicia y García, León, dando fin de este modo a lo que fue reino de Asturias ya que la capital se trasladó a León para dar comienzo el reino de este nombre. En lo que se refiere a tiempos posteriores, el gobierno de Asturias fue encomendado al Adelantado Mayor del reino de León y Asturias. En el año 1.388, Juan I de Castilla con motivo de las bodas de su hijo mayor, el infante don Enrique con Catalina de Lancáster, otorgó a los hedereros de León y Castilla el título de Príncipe de Asturias, asignándoles como donación hereditaria el Señorío del territorio asturiano. Transcurridos siglos, Asturias fue la primera región española que tomó una actitud antifrancesa, declarando la guerra a Napoleón. La Junta asturiana no sólo envió contingentes de hombres armados fuera de la legión para la lucha contra los franceses sino que contribuyó de modo muy notable a promover los levantamientos de León Santander y Galicia. Las armas de Oviedo son: En campo de azur, la Cruz de los Angeles, de oro y engastada en piedras preciosas, sostenida y adorada por dos ángeles, afrontados y de rodillas. Bordura de plata, fileteada en oro en la que se leen, en letras mayúsculas romanas de sable, los títulos que la ciudad tiene concedidos, a saber: Muy Noble, Muy Leal. A la parte alta correspondiente al jefe: Invicta, Heróica. A la punta: Buena. El todo del escudo rematado de una corona real, de oro y piedras preciosas. En lo que respecta a la provincia citaremos a Villaviciosa, Tineo, Siero, Pravia, Nieres, fundada en el siglo IX en el emplazamiento del Santuario de San Juan, a cuyo alrededor fue creciendo posteriormente el pueblo de Mieres del Camino, al que ya se cita en el año 1.149. En el Siglo XV recibió el título de Villa y en 1.836 se constituyó en Municipo independiente del de Pola de Lena, Gijón, cuyo origen se remonta a una gran antigüedad. Sobre las ruinas de un poblado prehistórico los romanos levantaron un campamento, que fue el inicio de un pueblo al que llamaron Gegio, posteriormente ya no aparecen más noticias hasta mediados del siglo IX en que la villa es citada en la Crónica de Sebastiano. Llanes, Lena, Laviana, Luarca, Belmonte de Miranda, Avilés, población con monumentos medievales, con arte gótico y románico, famosa por el llamado "Fuero de Avilés" concedido por Alfonso VI a la población para defendarla de las ambiciones territoriales de los Señores de Oviedo. Esta ciudad, a consecuencia de su Fuero tuvo durante la Edad Media una vida muy floreciente. Castropol, Cangas de Onís, Cangas de Narcea, el primero con un dolmen céltico de remota antigüedad y el segundo con una ganadería de primer orden. Asturias, en su conjunto, bien puede decirse que es una región histórica en la constitución de España como unidad frente al poderío musulmán. Allí se inició la Reconquista del territorio patrio. Tiene bien merecida su denominación de "Arte asturiano" que, desde Jovellanos, se asignó al estilo artístico que allí se desarrolló entre los siglos VIII y X. Los elementos pre-romanos, la tradición visigoda, el románico e incluso en determinados monumentos cierta influencia musulmana a través de los elementos mozárabes. El símbolo mas característico de Asturias, es la Cruz de Los Angeles, joya visigótica que figura en el escudo de la región y que se conserva en la catedral de Oviedo. ESCUDO
DE ALLANDE
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