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CALENDARIO
AZTECA
Cuando llegó Hernán Cortés a México, el calendario
azteca acababa de ser reformado, y el año empezaba el día
1 de Atlacalmaco, que coincidía con nuestro 1 de marzo. No está
claro si fue el mes o la Asemana@ la más antigua unidad de medida
de los días. De todos modos, en todos los calendarios de la historia
vemos cómo son los días de mercado los que marcan la cadencia
de las semanas (en algunas lenguas se usa la misma palabra para denominar
la feria o mercado y la semana). Entre las culturas centroamericanas se
instituyó la celebración del mercado cada 5 días
y por tanto la semana de 5 días (fue la sacralización del
número 7 en nuestra cultura lo que determinó que nuestra
semana sea de 7 días). La siguiente unidad era el mes de 20 días,
con un total de 18 meses al año, que sumaban 360 días. Para
completar los 365 días del año solar (366 los bisiestos,
que también los tenían) añadían al final del
año los 5 (o 6) días llamados nomentemis, que dedicaban
íntegramente al placer y la diversión; en esta última
semana del año no había feria, para no interrumpir las celebraciones.
Algo muy parecido a las saturnales romanas y las navidades cristianas
con que se despide el año viejo y se recibe al nuevo.
El hecho de que las culturas de centroamérica no hubiesen desarrollado
la escritura, no representó ningún impedimento para el desarrollo
de un calendario perfecto. Asignaron nombres con los respectivos pictogramas
a los 20 días del mes (1 flecha, 2 tigre, 3 águila, 4 cuervo,
5 los cuatro movimientos del sol, 6 pedernal, 7 lluvia, 8 flor, 9 serpiente
armada de harpones, 10 Ehecatl (el gran dios Ketzalcoatl en figura de
viento), 11 casa, 12 lagartija, 13 culebra, 14 muerte, 15 venado, 16 conejo,
17 agua, 18 perro, 19 mona, y 20 hierba). De este modo era fácil
representar el desarrollo del tiempo. Parece que antes de llegar a este
nivel de denominación, sólo tuvieron cuatro nombres (como
una semana de 4 días) que se iban repitiendo hasta completar el
mes. Estos nombres eran ácatl, tepatl, calli y tochtli, que representaban
a los cuatro astros (Sol, Luna, Venus, Tierra), a los cuatro vientos,
a las cuatro estaciones, o a los cuatro elementos. Parece que desde muy
antiguo dividían el año en cuatro estaciones; que se guiaban
por los equinoccios y los solsticios; y que dividieron el día en
16 Ahoras@: 8 laborables, desde la salida a la puesta del sol, y las 8
restantes de descanso.
Al igual que ocurrió en el viejo continente, los calendarios avanzaban
con las respectivas culturas. Por más que en los mitos respectivos
cada uno aparezca como iniciador del tiempo, el caso es que los calendarios
maya, nahoa y azteca pertenecen a una misma fuente cultural. En el año
249 a. de J.C, cuando el calendario romano era un auténtico caos,
y aún faltaban siglos para la reforma juliana que instituyó
los años bisiestos, en ese año se reunieron los sacerdotes
de las tribus nahuas para corregir las desviaciones de su calendario,
introduciendo el año Abisiesto@ (la repetición cada cuatro
años del último de los días nomentemis). Esta reunión
tuvo lugar en Huehuetlapallan, una de las siete ciudades mexicanas que
formaron Chicomoztoc, la ciudad mexicana más importante de los
nahuas. Instituyeron también el período de 52 años,
formado por cuatro haces o gavillas de años (13 x 4). Con esta
ocasión en que ajustaban exactamente el calendario al sol, celebraban
una extraordinaria fiesta religiosa en la que se extinguía el fuego
viejo y se encendía un nuevo fuego sobre el cuerpo de la víctima
humana que con esta ocasión se iba a sacrificar. Todos los fuegos
del imperio se extinguían antes de tan gran ceremonia (en épocas,
los días nomentemis que la precedían tuvieron carácter
de duelo, penitencia y sangrientas disciplinas, simbolizando la preparación
para el fin del mundo); y después de la gran oscuridad, llegaba
la explosión de la luz: infinidad de antorchas encendidas en el
fuego nuevo de la pira del sacrificio, partían en dirección
a todas las ciudades y poblados. Es de notar el singular paralelo con
la celebración judeocristiana de los jubileos cada 49 años
(7 x 7), siendo el quincuagésimo, el año jubilar.
Calendario1-
INTRODUCCIÓN
Calendario-2-
ICONOGRAFÍA
Calendario-3-
ALMANAQUE
Calendario-4-
CRISTIANO
Calendario-5-
AMERINDIO
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AZTECA
Calendario-7-
CHINO
Calendario-8-
COPTO
Calendario-9-
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Calendario-14-
MAYA

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