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FABULAS-3 INDIAS |
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EL ORO Y LAS RATAS Había una vez un rico mercader que, a punto de hacer un largo viaje, tomó sus precauciones. Antes de partir quiso asegurarse de que su fortuna en lingotes de oro estaría a buen recaudo y se la confió a quien creía un buen amigo. Pasó el tiempo, el
viajero volvió y lo primero que hizo fue ir a recuperar su fortuna. -¡Malas noticias! -anunció el amigo-. Guardé tus lingotes en un cofre bajo siete llaves sin saber que en mi casa había ratas. ¿Te imaginas lo que pasó? -No lo imagino -repuso el
mercader. -¡Qué desgracia! -se lamentó el mercader-. Estoy completamente arruinado, pero no te sientas culpable, ¡todo ha sido por causa de esa plaga! Sin demostrar sospecha alguna, antes de marcharse invitó al amigo a comer en su casa al día siguiente. Pero, después de despedirse,
visitó el establo y, sin que lo vieran, se llevó el mejor
caballo que encontró. Al día siguiente, el convidado llegó con cara de disgusto. -Perdona mi mal humor -dijo-, pero acabo de sufrir una gran pérdida: desapareció el mejor de mis caballos. -Lo busqué por el
campo y el bosque pero se lo ha tragado la tierra. -¿Qué dices? -Todo es posible -señaló el mercader-. En un pueblo donde las ratas comen oro, ¿porqué te asombra que las lechuzas roben caballos? El mal amigo, rojo de vergüenza,
confesó que había mentido. El oro volvió a su dueño
y el caballo a su establo. |
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