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PARTE
GENERAL.
UNION EROTICA
RELACIONES CON LAS DONCELLAS
MUJERES CASADAS
LAS ESPOSAS DE OTRO
LA PROSTITUCION
LAS DOCTRINAS SECRETAS
LUGARES GEOGRAFICOS
NOMBRES BOTANICOS
Acerca de esta obra
Reconózcanse los méritos de la Ley Sagrada, de lo
Útil y del Amor, pues de esto habla el tratado(1); y reconózcanse
también los méritos de los maestros que han expuesto
estas doctrinas, por la relación que tienen con este tratado.
Efectivamente, al principio, Prayapati(2), después de haber
creado a los seres vivos, propuso en cien mil capítulos las
normas para conseguir los tres fines de la vida, normas que son,
para las criaturas, el fundamento de su existencia. Más tarde,
Manu Svayambhuva acotó una parte, la que se refiere a la
Ley Sagrada; Brhaspasti separó la que hace referencia a lo
Útil, y Nandin, siervo de Mahadeva, expuso por separado el
tratado sobre el Amor en mil capítulos (3).
Luego Svetaketu, hijo de Uddalaka(4), abrevió este tratado
a quinientos capítulos; y, a su vez, Babhravya, de Pañcala,
resumió la obra en ciento cincuenta capítulos, divididos
en siete secciones:
parte general; la unión erótica; las relaciones con
las doncellas; las mujeres casadas; las esposas de otro; la prostituci6n;
y, por último, las doctrinas secretas.
De este resumen, Dattaka trató por separado la sexta sección,
dedicada a las prostitutas, a petición de las cortesanas
de Pataliputra. Carayana, siguiendo su ejemplo, expuso en obra separada
la parte general; Suvarnanabha, la parte sobre la unión erótica;
Ghotakamukha, la de las relaciones con las doncellas; Gonardiya,
la de las mujeres casadas; Gonikaputra, la de las esposas de otro;
y Kucumara, las doctrinas secretas(5).
Y así, escrita trozo a trozo por muchos maestros, la obra
de Babhravya ha caído casi en desuso; llegados a este punto,
ya que las secciones del tratado elaboradas por Dattaka y otros
autores son trabajos fragmentarios, y el texto de Babhravya es difícil
de estudiar por su extensión, se compuso este Kamasutra(6),
resumiendo toda la materia en un pequeño libro.
CONSECUCION DE LOS TRES FINES
DE LA VIDA
El hombre, cuya vida puede alcanzar cien años, debe distribuir
su tiempo y dedicarse a los tres fines de la vida, subordinados
entre sí, y de tal forma que uno no perjudique a otro. De
niño procure adquirir cultura y aspectos análogos
de lo Útil; se entregue al Amor durante la juventud, y, en
la vejez, a la Ley Sagrada y a la Liberación(7). O, dada
la incertidumbre de la vida, puede dedicarse a cada uno de éstos,
cuando tenga oportunidad. El periodo juvenil de estudios, sin embargo,
debería durar hasta terminar la instrucción.
Actuar conforme a la Ley Sagrada consiste en fomentar, según
las doctrinas, algunos actos, como los sacrificios a los dioses,
que no se cumplen por necesidad, ya que no pertenecen a este mundo
y no se perciben las ventajas; y en descartar, siempre según
las doctrinas, actos como alimentarse de carne(8), que se suelen
realizar, pues pertenecen a este mundo y se perciben los resultados.
La Ley Sagrada se puede aprender en los textos de la Revelación(9)
y estando en contacto con personas expertas.
Lo Útil es procurarse cultura, tierras, oro, ganado, enseres,
amigos y cosas parecidas, y aumentar lo que ya se ha obtenido. Se
puede aprender del comportamiento de los funcionarios, de quienes
conocen las normas profesionales y de los comerciantes.
El Amor es actuar de forma que resulte agradable al oído,
tacto, vista, gusto y olfato, cada uno en su ámbito, todo
controlado por la mente unida al alma. Pero, en concreto, el Amor
es la sensación adecuada de esta última, rebosante
de la alegría que brota de la conciencia, y rica en resultados,
relacionada con un contacto especial(10). Esto se puede aprender
en el Kamasutra y frecuentando gente de mundo.
Cuando la Ley Sagrada, lo Útil y el Amor entran en conflicto,
lo que precede es siempre más importante.
Lo Útil, sin embargo, es lo más importante para un
soberano, porque en ello se funda el curso regular del mundo; y
también para una prostituta. Así se consiguen los
tres fines de la vida.
Alguien puede objetar: si la Ley Sagrada no pertenece a este mundo,
es conveniente la existencia de un tratado que la exponga; y esta
observación vale también para lo Útil, dado
que, para triunfar, se necesita un método, y éste
se consigue con un manual. Pero el Amor, por el hecho de que se
efectúa espontáneamente hasta en los animales, por
ser una cosa innata, no necesita un tratado; es la opinión
de algunos expertos.
Sin embargo, como depende de la unión erótica de un
hombre y una mujer, exige un método, que se consigue con
el Kamasutra, dice Vatsyayana. Entre los animales, por el contrario,
la vida sexual no necesita métodos, porque las hembras no
se mantienen escondidas; el apareamiento tiene lugar, hasta la satisfacción,
durante el periodo de celo, y las uniones no se acompañan
de reflexión alguna.
Otros sostienen que no se deben realizar las acciones recomendadas
por la Ley Sagrada, pues sólo en el futuro producen resultados,
por otra parte inciertos. ¿Quién, si no es tonto,
daría a otro lo que tiene en la mano? Es preferible un pichón
hoy que un pavo real mañana; mejor una moneda de oro segura
que un collar de oro incierto; es la opinión de los materialistas
(11).
Vatsyayana sostiene, por el contrario, que se deben realizar las
obras previstas por la Ley Sagrada, pues las escrituras no pueden
suscitar dudas; vemos que los sortilegios y los exorcismos tienen
éxito a veces; las constelaciones, la luna, el sol y el conjunto
de los planetas parecen actuar en beneficio del mundo, como si razonaran;
además, el curso regular del mundo está determinado
por la observancia de las normas sobre las clases sociales y sobre
los estadios de la vida(12); y es evidente que la simiente que tenemos
en la mano se tira en función de la cosecha futura.
Incluso para algunos no conviene realizar acciones relacionadas
con lo Útil. Pues los beneficios, incluso perseguidos con
gran esfuerzo, no se consiguen nunca; o, se pueden presentar, sin
que se uno los busque. Dado que todo es obra del destino, éste
en realidad lleva a los hombres a la riqueza o a la pobreza, al
éxito o al fracaso, a la felicidad o a la aflicción.
El destino ha trasformado a Bali en Indra(13), el destino lo ha
destronado; siempre el destino lo volverá a colocar en su
pedestal. Es lo que sostienen los fatalistas (14).
Un método, por el contrario, es el fundamento de toda actividad,
pues ésta presupone el esfuerzo del hombre. Dado que hasta
el beneficio más seguro depende de algún factor, un
hombre inactivo no puede ser afortunado. Es la opinión de
Vatsyayana.
Para algunos, por último, no se deben llevar a cabo acciones
relacionadas con el Amor, pues se enfrentan con la Ley Sagrada y
con lo Útil, que son las cosas más importantes, y,
por tanto, con las personas honestas; inducen a un hombre a tener
contactos con gente indigna, a iniciativas perversas, a la impureza(15),
y comprometen su futuro. Provocan, además, negligencia, ligereza,
desconfianza y
exclusión por parte de los demás. Se oye hablar de
muchos esclavos del Amor, que han tenido un final horrible, junto
con los de su entorno; así Dandakya, rey de los Bhoja, que
por amor violó a la hija de un brahmán(16), terminó
arruinado con su estirpe y con su reino. Y baste pensar en el rey
de los dioses con Ahalya, en el poderosísimo Kicaka con Draupadi,
en Ravana con Sita, y en muchos otros, que vivieron más tarde:
esclavos del Amor, como puede verse, gravemente castigados (17).
Es lo que sostienen los defensores de lo Útil.
En realidad, las acciones relacionadas con el Amor tienen la misma
naturaleza que la comida, ya que contribuyen al sostenimiento del
cuerpo; y son fruto de la Ley Sagrada y de lo Útil(18). Pero
conviene aprender cómo evitar las consecuencias negativas.
Efectivamente, no se dejan de poner las ollas en el fuego porque
haya monjes mendicantes; ni se renuncia a sembrar cebada porque
haya cervatillos. Es la opinión de Vatsyayana,
Valgan unas estrofas sobre el particular:
Un hombre que se dedique, como hemos dicho, a lo Útil, al
Amor y a la Ley Sagrada consigue la felicidad sin espinas, infinita,
tanto aquí abajo como en el otro mundo.
Los sabios se ocupan de las acciones en las que no hay dudas sobre
las consecuencias, y en las que se encuentra una satisfacción
sin ocasionar perjuicio alguno a lo Útil.
Se tome la iniciativa que resulte eficaz para realizar los tres
fines de la vida, o al menos dos, o incluso uno; pero no conseguir
uno, perjudicando a los dos que quedan.
EXPOSICION DEL SABER
Un hombre debería estudiar el Kamasutra y las ciencias complementarias
sin robar tiempo al estudio de la Ley Sagrada y de lo Útil
y de las ciencias auxiliares. Una mujer debería dedicarse
a ese estudio antes de la juventud(19), y, una vez casada, dependiendo
de la opinión del marido.
Algunos sabios mantienen que, partiendo de la premisa que las mujeres
no entienden los textos científicos, es inútil intentar
instruirlas en este libro. Pero, si ellas entienden el aspecto práctico,
es porque éste se basa en un tratado; es lo que piensa Vatsyayana.
Y no sólo en éste, sino en todos los campos sólo
algunos conocen los textos científicos, y, sin embargo, la
práctica les afecta a todos; y, aunque sea de una forma remota,
siempre hay un tratado en el origen de la práctica. Existe
la gramática, pero, incluso sin ser gramáticos, los
que realizan los sacrificios, utilizan uha(20) durante los ritos.
Existe la astrología, pero incluso quien no la conoce lleva
a buen fin compromisos en los días propicios. Lo mismo que
los pastores de caballos y elefantes saben cuidarlos, aunque no
hayan estudiado los tratados. Por el hecho de que existe un soberano,
los pueblos, aunque estén alejados de él, no se saltan
los límites impuestos por la ley; así están
las cosas.
En realidad, hay, incluso cortesanas, hijas de reyes o de altos
dignatarios, que han ocupado su inteligencia con este tratado. Por
eso una mujer debería aprender de forma reservada, a través
de una persona de confianza, los aspectos prácticos, el tratado
o al menos una parte del mismo. Cuando es doncella debe estudiar,
en secreto y a solas, las sesenta y cuatro artes que se aplican
con el ejercicio.
En otros casos, pueden ser maestras de la doncella: la hija de su
nodriza, que ha crecido con ella, y que ya se ha unido a un hombre;
o una amiga de las mismas características, con la que pueda
hablar sin ningún peligro, y una tía materna que tenga
la misma edad que ella; una vieja esclava de total confianza, que
ocupe el lugar de esta última, o una monja mendicante a la
que ya se conozca de antes, y una hermana, si puede confiar en ella.
Las sesenta y cuatro ciencias complementarias del Kamasutra, que
forman sus ramas secundarias (21), son:
- canto
- música instrumental
- danza
- pintura
- recortar distintivos [decorativos para la frente(22)
- crear varias líneas ornamentales con arroz y flores
- colocar flores
- colorear los dientes, la ropa y el cuerpo
- incrustar gemas en el suelo
- preparar la cama
- hacer música con agua
- rociar con agua [como juego]
- realizar trucos que sorprendan
- trenzar collares de varias maneras
- hacer diademas y coronitas
- realizar el aseo personal
- distintas formas de adornar las orejas
- preparar los perfumes
- disponer adornos
- artes de magia
- los remedios de Kucumara
- destrezas con las manos
- cocinar distintos tipos de verduras, sopas y alimentos sólidos
- preparar bebidas, zumos, condimentos y licores
- los trabajos de sastrería y tejido
- el juego de hilos
- tocar música con el laúd y el tambor
- resolver acertijos
- el juego de las estrofas
- pronunciar trabalenguas
- recitar trozos de libros
- conocer las obras teatrales y los cuentos
- completar de memoria estrofas de poesías
- distintos modos de trenzar cintas y juncos
- trabajos de alfarero
- carpintería
- arquitectura
- saber distinguir la plata y las piedras preciosas
- metalurgia
- conocer el color y los lugares de origen de las piedras preciosas
- saber aplicar las doctrinas sobre el cuidado de los árboles
- preparar peleas de carneros, gallos y perdices
- enseñar a hablar a papagayos y estorninos
- ser expertos en dar friegas, masajes y peinar
- comunicar con el lenguaje de las manos
- conocer los distintos lenguajes convencionales
- hablar en dialecto
- interpretación de los oráculos celestes
- descifrar los presagios
- el alfabeto de los diagramas místicos(23)
- la técnica de la memorización
- saber recitar un texto en tertulia
- componer poesías mentalmente
- saber de diccionarios
- conocer la métrica
- tener claras las normas poéticas
- conseguir fingir ser otro
- disfrazarse con ropa
- distintos juegos de azar
- el juego de los dados
- conocer los juguetes de los niños
- ser expertos en las ciencias de las buenas maneras de la estrategia
y del ejercicio físico.
APASARA (Bailarina Celestial)
en el Templo Devi Jagdamba
Las sesenta y cuatro artes de Babhravya son distintas; expondremos
su utilización, con un argumento tras otro, en la sección
dedicada a la unión erótica, ya que el amor consiste
en éstas.
Una prostituta, que destaque en éstas, y tenga buen carácter,
belleza y cualidades, consigue el título de cortesana y un
puesto en la asamblea pública.
El soberano siempre la respeta, los hombres superiores la alaban,
se le desea, es digna de recibir visitas, y se le toma como modelo.
La princesa o la hija de un alto dignatario que conozca estas artes
somete a su esposo, aunque en el harem haya mil mujeres.
Por este motivo, aunque el esposo esté lejos, o haya caído
en terrible desgracia, una mujer puede vivir bien con estas ciencias
hasta en un país extranjero.
Un hombre experto en estas artes, dicharachero y seductor, aunque
sea un desconocido, consigue con facilidad el corazón de
las mujeres.
El éxito en el amor se consigue cuando se aprenden estas
artes; pero conviene utilizarlas o no, teniendo en cuenta el lugar
y el momento.
LA VIDA DEL HOMBRE ELEGANTE
Después de terminar los estudios y convertirse en cabeza
de familia, gracias al patrimonio acumulado con donaciones, victorias
militares, comercio o un estipendio, o recibido por herencia, ya
ganado o heredado, un hombre debe llevar vida de elegante(24). Viva
en una capital, en una ciudad, en un barrio o en un importante centro,
donde está la gente de bien; también puede hacerlo
en otro sitio, según sus medios de subsistencia. Aquí
se haga construir una casa cerca del agua, que tenga un jardín
con árboles, un patio distinto para los trabajos y dos habitaciones.
En la habitación exterior ponga una cama blanda, almohadas
en los dos extremos, flexible en el centro y con una colcha blanca,
y un pequeño sofá adicional. Junto a la cabecera de
la cama, un asiento de paja [para cumplir las devociones a los dioses]
y una banqueta. Encima de ésta, sobras de la noche, ungüento
y una guirnalda, un cestito de cera de abejas, un estuche de perfume,
cortezas de limón y hojas de betel (25). Una escupidera en
el suelo.
En la habitación habrá un laúd colgado, una
mesa de dibujo, un estuche de pinturas, un libro y guirnaldas de
amarantos amarillos. No lejos de la cama, en el suelo, un asiento
redondo, en el que se pueda apoyar la cabeza; una mesa para los
dados y una mesita de juego.
Fuera de la habitación, jaulas de pájaros domesticados;
a un lado, un sitio para hilar, para los trabajos de carpintería
y otros entretenimientos. En el jardín arbolado, un columpio
bien mullido, a la sombra, y un poyo de tierra dura [bajo una glorieta
de enredaderas, y por esto] lleno de flores. Es la disposición
de la casa.
El hombre elegante se levante a buena hora y procure cumplir con
sus obligaciones: se cepille los dientes, se dé una dosis
moderada de ungüento, de incienso y se ponga una guirnalda;
se pase la cera de abejas y el lápiz [por los labios], se
mire en el espejo y tome betel para perfumar la boca; luego inicie
sus ocupaciones.
Báñese todos los días; cada dos, friegas; cada
tres, se pase la concha de jibia [en las piernas, desde las rodillas
para abajo]; cada cuatro, se afeite; cada cinco o diez [según
el método], se depile [las partes íntimas], sin excepciones;
y, a diario, se quite el sudor de las axilas tapadas.
Coma por la mañana y por la tarde; por la mañana y
por la noche, opina Carayana. Tras el desayuno, puede dedicarse
a enseñar a hablar a papagayos y estorninos; monte peleas
de perdices, gallos y carneros, y pasatiempos artísticos.
Se ocupe de lo relacionado con el pithamarda, el vita y el vidusaka
(26), luego, un breve descanso. Por la tarde, después de
realizar el aseo personal, se dedique a juegos de tertulia, y, por
la noche, a los espectáculos musicales. Al terminar, con
los amigos, en la habitación bien acomodada y rebosante de
incienso perfumado, espere en la cama a las mujeres en visita amorosa,
mande a alcahuetas o vaya personalmente en su búsqueda. Reciba
en compañía de los amigos a las huéspedes con
palabras aduladoras y con gestos corteses; se preocupe personalmente
de que estén guapas las que, al venir a hacerle una visita
con mal tiempo, por la lluvia se han desarreglado; o se encarguen
los amigos; luego procure que a todas se les colme de atenciones.
Son las distintas ocupaciones del día y de la noche.
Además debería organizar procesiones, promover encuentros
en su círculo de conocidos, libaciones, excursiones al campo
y juegos de sociedad. El día de la quincena o del mesb (27),
que ya todos conocen, den una fiesta con hombres encargados de la
misma en el templo de Sarasvati (28).
Actores forasteros ofrezcan un espectáculo, y, al día
siguiente, reciban el agasajo y la compensación pactada.
Luego, según los deseos, se les puede volver a ver actuar
o se les despide; en caso de ausencia por desgracias o festejos,
[los actores extranjeros y los encargados] se sustituyen. Los huéspedes
que hayan intervenido reciban aplauso y ayuda. Son los distintos
deberes de sociedad. El mismo planteamiento vale para las distintas
procesiones, con sus normas pertinentes, de cada una de las divinidades.
La "tertulia" tiene lugar cuando hombres de cultura, inteligencia,
carácter, posibilidades económicas y edad parecidas
se reúnen con sus cortesanas en casa de una de estas mujeres,
en un salón, o en la morada de uno de ellos. Intercambien
opiniones sobre poesía y arte. Se rinda homenaje a los que
son brillantes y queridos por la gente, y se invite a los que son
muy estimados.
Ténganse las fiestas de forma alternativa: una vez en casa
de uno, otra en casa de otro. Y los elegantes inviten a las cortesanas
a beber, luego beban ellos madhu, maireya y asava(29) con aperitivos:
salados, a base de fruta, verduras y hortalizas, amargos, picantes
y agrios. Esto mismo sirve para las excursiones.
Ellos irán a caballo por la mañana temprano, elegantemente
vestidos, en compañía de cortesanas y seguidos de
criados. Coman y pasen el tiempo con peleas de gallos, perdices
y carneros, con juegos, espectáculos y actividades lúdicas;
por la tarde, al volver a casa, traigan recuerdos de la visita a
ese parque. Con esto queda expuesto cómo se pueden divertir
con el agua, durante la estación calurosa, cuando se prepare
para bañarse un sitio en el que no haya animales.
Diversiones de sociedad: la noche de los yaksa, vigilia de Kaumudi,
la fiesta de primavera; coger mangos, comer granos tostados, degustar
fibras de loto; juego de las hojas verdes, tirar agua con pajitas,
imitar con muñecos, el juego del único árbol
de salmali; día de la cebada; día de la litera; fiesta
del dios Amor; coger flores de artemisa; carnaval; hacer coronas
de asoka, recogiendo flores; juego de
los ramos de mango, romper cañas de azúcar, peleas
con flores de kadamba. Los elegantes participen en estos y otros
pasatiempos, universales y locales, distinguiéndose de la
gente común (30). Si uno está solo, se comporta en
función de sus riquezas; así queda ilustrada también
la conducta de la cortesana y de la enamorada con las amigas y con
los elegantes.
Un pithamarda es un hombre sin patrimonio, solo; sus propiedades
son una silla portátil, una concha de jibia y ungüento;
viene de un país respetado, experto en las artes y, cuando
las enseña, tiene éxito tanto en la tertulia como
en las actividades a que se dedican las cortesanas.
Por el contrario, un vita es el hombre que ha disipado sus bienes,
es del lugar, posee buenas cualidades, tiene mujer y es muy estimado
en el ambiente de las cortesanas y en las tertulias, y de ahí
saca para vivir. Por el contrario, es un vidusaka, un bufón
el que tiene una cultura limitada, le gusta hacer reír y
goza de confianza.
Para las cortesanas y para los hombres elegantes son los ministros
encargados de la paz y de la guerra.
Vale también este planteamiento para las monjas mendicantes,
las rasuradas, las mujeres de costumbres ligeras y las viejas cortesanas,
que conocen las artes.
El que vive en un pueblo debe despertar el interés de sus
familiares inteligentes y curiosos, describiendo la vida de los
hombres elegantes y suscitando en ellos el deseo, y compórtese
exactamente igual; promoviendo las tertulias, alegrando a la gente,
yendo a visitarla, prestando su ayuda a las obras emprendidas y
haciendo favores. Es la vida del hombre elegante.
Valgan unas estrofas sobre el particular:
- Quien con lenguaje ni demasiado refinado ni demasiado popular
mantiene la conversación en las tertulias puede gozar de
alta estima entre la gente.
- El hombre precavido no debe pisar una tertulia que todos aborrecen,
entregada a desórdenes, pues sólo pretende perjudicar
a los demás.
- El hombre sabio triunfa en el mundo, si frecuenta una tertulia
que satisface a la gente y se ocupa simplemente de entretener.
EXAMEN DE LOS AMANTES, DE
LOS AMIGOS Y DE LA FUNCION
DE LOS ALCAHUETES
El amor dirigido a una mujer que no ha tenido otro hombre, en paridad
de rango dentro de las cuatro clases sociales y según las
escrituras, da hijos, confiere honor y corresponde a los usos del
mundo (31).
Lo opuesto, y prohibido, es el amor con mujeres de clase superior(32)
y casadas con otro. El amor con mujeres de clase inferior, no expulsadas
de la sociedad, con prostitutas y con viudas que se han vuelto a
casar no se prescribe ni se prohíbe, pues sólo vale
para el placer. En este ámbito, las amantes son de tres tipos:
doncella, viuda que se ha vuelto a casar y prostituta.
Teniendo en cuenta otros motivos, también es una posible
cuarta amante la mujer casada con otro, dice Gonikaputra. Este caso
se da cuando un hombre piensa: "Se trata de una mujer sin escrúpulos.
Seguramente, de alguna forma, ha puesto en entredicho varias veces
su buena conducta; unirse a ella es igual que unirse a una prostituta,
no supone una trasgresión de la Ley Sagrada, aunque sea de
clase social superior". "Se trata de una viuda que se
ha vuelto a casar; ya ha pertenecido a un hombre, ha sido poseída
[por algún otro]; la situación no suscita duda alguna".
O en caso de que el hombre establezca: "Ésta ejerce
una fuerte presión sobre el marido, un gran señor
con muy buenas relaciones con mi enemigo; si se hace íntima
mía, alejaré, por afecto, a su esposo de ese individuo".
"Hará cambiar la opinión de su marido, que me
es hostil, tiene poder y pretende causarme perjuicios". "A
través de ella ganaré a un amigo [al marido], y gracias
a él sabré quién está conmigo y quién
en contra o podré hacer algo que resulta difícil".
"Conseguida la intimidad con ella, mataré a su marido
y obtendré el poder que éste tiene".
O también: "Frecuentarla no supone ningún riesgo
y trae ventajas; para mí, que soy pobre, no tengo medios
de subsistencia. Así me apoderaré sin esfuerzo de
sus extraordinarias riquezas". "Ella conoce mis puntos
débiles, y está muy enamorada de mí; si la
rechazo, me arruinará divulgando mis debilidades".
"Me acusará de un delito no cometido, creíble
y difícil de rechazar, por lo que podré acabar en
la ruina". "Indispondrá contra mí a su poderoso
y dócil esposo, y lo llevará a alinearse con todos
los que me odian; o hará ella misma causa común con
ellos". "Su marido ha violado mi harem, y por esto le
pagaré corrompiendo a sus esposas". "Por encargo
del soberano lograré matar a un enemigo suyo, que está
escondido en su entorno... "
O por último: "Otra mujer, a la que quiero, se acuesta
con ella. A través de ella la puedo conseguir".
"Ella me proporcionará una doncella, inalcanzable por
cualquier otro medio, que está sometida a ella, rica y guapa".
"Mi enemigo se ha hecho íntimo de su esposo; a través
de su mujer le haré probar una poción envenenada".
Por éstos y otros motivos parecidos se puede seducir a la
esposa de otro hombre.
Y por ese motivo el adulterio no sólo se ha de realizar por
pasión. Son distintas razones para unirse a la esposa de
otro.
Por idénticos motivos es un quinto tipo de amante, según
Carayana, una viuda ligada a un alto funcionario o al rey, o relacionada
parcialmente con ellos, a otra a la que se confían responsabilidades.
Para Suvarnanabha, un sexto tipo es una monja mendicante con las
mismas características. Ghotakamukha opina que una séptima
categoría corresponde a la hija de una cortesana o a una
sierva aún vírgenes. Es un octavo tipo, para Gonardiya,
la joven de buena familia que ha superado la infancia, ya que con
ella se procede de forma distinta.
Sin embargo, dado que el fin no difiere, también estas amantes
están incluidas en las que hemos nombrado con anterioridad;
por esto, Vatsyayana opina que las categorías de amantes
son sólo la doncella, la viuda que se ha vuelto a casar,
la prostituta y la esposa de otro. Algunos enumeran como quinta
categoría a los eunucos, como algo distinto.
El hombre amante conocido por todos es de un solo tipo; un segundo
tipo es el secreto, que consigue algo particular. En función
de los méritos o por falta de los mismos, se puede reconocer
si es excelente, medio o ínfimo. Expondremos cualidades y
defectos de los amantes hombre y mujer en la sección de las
prostitutas.
Éstas son las mujeres a las que no hay que frecuentar nunca:
a una leprosa; a una loca; a una expulsada de la sociedad; a la
que revela secretos; a la que expresa sus ganas en público;
a la que casi ha superado la juventud; a la que es demasiado blanca,
o demasiado negra; a la que huele mal; a una ligada por parentesco;
a una amiga; a una monja, y a las esposas de los familiares, de
los amigos, de los sabios brahmanes o del rey.
Los discípulos de Babhravya opinan que se pueden mantener
relaciones con cualquier mujer que haya tenido cinco hombres; Gonikaputra
dice que a excepción de las esposas de los familiares, de
los amigos, de doctos brahmanes o del rey.
Es un amigo el hombre con el que jugamos de niños; el que
está vinculado por un favor; el que tiene igual carácter
e inclinaciones; un compañero de estudios; quien conoce los
puntos débiles y los secretos, o al que se le conozcan, y
el hijo de la nodriza, crecido con él.
Un amigo perfecto es el hereditario, cuyo bisabuelo era ya amigo
de su bisabuelo; el que mantiene la palabra, que no es un veleta,
dócil, constante, de carácter no codicioso, que no
se deja influenciar y no divulga las decisiones.
Son amigos: el lavandero, el barbero, el florista, el droguero,
el tabernero, el monje mendicante, el pastor de vacas, el vendedor
de betel, el joyero, el pithamarda, el vita, el vidusaka, y otros
parecidos.
Los hombres elegantes deben ser amigos hasta de sus esposas, dice
Vatsyayana.
Realiza las funciones de alcahuete el amigo común de los
amantes, sincero con ambos, y sobre todo el que goza de total confianza
de la enamorada. Las dotes del alcahuete son: destreza, audacia,
capacidad de comprender actitudes y expresiones, ausencia de desorientación,
conocimiento de los puntos débiles de los demás, que
impone autoridad, dotes para engañar, conocimiento del lugar
y del tiempo oportunos, rapidez de reflejos a inmediata comprensión,
acompañada de un sabio recurso a estratagemas.
Una estrofa sobre el particular:
Un hombre dueño de sí, con muchos amigos a inteligente,
que conoce el carácter y distingue el tiempo y el lugar,
conquista sin hacer grandes esfuerzos incluso a la mujer más
difícil de conseguir.
NOTAS PARTE GENERAL
1. La Ley Sagrada (dbarma), lo Útil (ariba) y el Amor (kama)
son los tres "fines de la vida", generalmente definidos
con el nombre conjunto de trivarga, que, según las doctrinas
brahmánicas y luego hindúes, cada hombre está
obligado a conseguir en el curso de su existencia. Los componentes
del trivarga están indisolublemente unidos entre sí,
y por esto Vatsyayana, que trata específicamente del kama,
no puede prescindir de examinar las relaciones con los demás
valores.
2. "Señor de las criaturas": es el dios que, desde
el inicio del mundo, dio origen a todos los seres vivos.
3. Prayapati, Manu, Brhaspati y Nandin pertenecen a la mitología.
Svayambhuva significa "hijo del que existe por sí mismo";
este Manu es el primer representante de la humanidad al que habría
dado vida el creador. Mahadeva ("Gran dios") no es otro
que Siva, una de las divinidades más importantes del panteón
hindú.
4. A partir de este autor, nos encontramos con personajes históricos
y tratados sobre el Amor, que
parece que existieron.
5. Estos autores son conocidos por otras fuentes literarias, a excepción
de Suvamanabha, cuyo nombre
("Ombligo de oro") hace pensar en un pseudónimo;
lo mismo que Gonikaputra, que parece un
nombre desfigurado, donde la o reemplazaría una a para eliminar
un significado difamatorio, o sea,
"Hijo de una cortesana".
6. El término sutra [aforismo sintético en prosa]
indica la forma literaria en que está compuesta esta
obra sobre el kama.
7. Se alude a la importante doctrina de los "estadios de la
vida", prescrita por los textos para los que
pertenecen a las primeras tres clases sociales (nota I, 12), sobre
todo los brahmanes. El ideal es que un
hombre transcurra un periodo juvenil dedicado a los estudios sagrados
(brahmacarya), en el que está
obligado a la castidad; luego se case y sea cabeza de familia (grhastha).
Una vez visto al hijo de su hijo,
puede dejar su casa y retirarse al bosque como eremita (vanaprastha),
dedicándose a los ritos, a la
penitencia y a la meditación; finalmente, ya muy anciano,
tiene la facultad de abandonar todos sus
bienes terrenales para hacerse asceta mendicante (sannyasin) y buscar
la perfección espiritual. A cada
estado le corresponde la búsqueda de un fin específico
de la vida o de dos complementarios.
8. En tiempos de Vatsyayana el vegetarianismo ya estaba difundido
en India desde hacía siglos, en
conexión con las doctrinas de la no violencia. Era, y es,
una práctica que sigue de forma particular, la
clase de los brahmanes, sacerdotes a intelectuales, a la que pertenecía
el autor.
9. Por "Revelación" se entiende el corpus de los
Veda, los textos sagrados más antiguos de India
considerados sonidos eternos, oídos por míticos profetas
y trasmitidos por ellos a la humanidad.
10. Kama vocablo analizado en sus múltiples valencias. En
primer lugar, Vatsyayana lo define como
toda experiencia agradable. De esta acepción general el autor
pasa a una segunda más específica, en la
que kama se identifica con el amor erótico. Y se podría
parafrasear así la definición: se tiene kama
cuando el alma, tras la estimulación sensorial a nivel de
los órganos sexuales ("en relación con un contacto
especial.), vive una experiencia real y conciente (la sensación
adecuada), que se corona con el
placer del orgasmo (rica en resultados). Condición indispensable
es que tenga lugar entre dos seres
humanos bajo el influjo de la pasión: esto lleva consigo
la "alegría" de la "conciencia", que
se realiza en
los besos, en las caricias y cosas por el estilo.
11. Los materialistas reducían toda la realidad a la sola
actividad de la materia; negaban la existencia
de los dioses, de un alma trascendente y de la vida después
de la muerte, y rechazaban, naturalmente, la santidad y la autoridad
de los Veda.
12. Las clases en las que se divide la sociedad hindú, según
un rígido esquema de finales de la época védica,
en orden decreciente de rango: brahmanes (brabmana), los sacerdotes
a intelectuales a los que ya hemos aludido; ksatriya, reyes y guerreros;
vaisya, campesinos y comerciantes; sudra, los criados de las otras
clases. Sólo los que pertenecen alas tres primeras son universalmente
considerados arya, "nobles", mientras los sudra quedan
excluidos de cualquier participación en los ritos y en la
cultura védica.
13. Se trata de la famosa leyenda del demonio Bali, que consiguió
tanto poder que amenazó con sustituir a Indra, rey de los
dioses. Sin embargo, Visnu lo venció con una estratagema
en uno de sus descensos al mundo. Se le apareció el dios
en forma de enano y le pidió que le concediera el terreno
que podía recorrer en tres pasos. En ese momento Visnu se
transformó en un gigante y de dos pasos atravesó la
tierra y el cielo; renunció al tercero, dejando así
a Bali como soberano de los infiernos.
14. Los fatalistas a los que se refiere probablemente son los Ajivika,
cuyas doctrinas hacen depender el curso del mundo exclusivamente
del destino visto como fuerza cósmica impersonal, y el hombre
no tiene ni libre albedrío ni responsabilidad moral de lo
que sucede.
15. "Pecado" por excelencia. Puede ser provocado por una
trasgresión del dharma, como el error ritual o la infracción
de una prohibición, por el contacto con personas ínfimas
o con algunas comidas y sustancias o con la muerte, y, en general,
por los influjos de fuerzas nefastas a las que hay libre acceso
y que se concentran sobre todo en los momentos cruciales de la vida.
Estos factores llevan al hombre a un estado de contaminación,
sentida como una grave amenaza para el bienestar de este mundo y
del otro, a la que se debe poner remedio con una serie de ritos
y penitencias.
16. Del rey Dandakya o Dandaka, de la estirpe de los Bhoja, se cuenta
que sedujo a la hija del eremita Bhargava. Éste, con una
maldición, le sepultó a él y a su reino bajo
una lluvia de arena.
17. Indra, el rey de los dioses, sedujo a Ahalya, la esposa del
sabio eremita Gautama, en el que ha sido sin duda el adulterio más
famoso de toda la literatura sánscrita. Draupadi es la esposa
de los cinco hermanos Pandava, protagonistas del Mahabbarata; el
guerrero Kicaka, que la tendió trampas, pagó su gesto
con la muerte a manos de Bhima, uno de los cinco hermanos. El rapto
de Sita, la virtuosa esposa de Rama, perpetrado por el demoníaco
rey Ravana, que fue asesinado, y su reino, Lanka, quedó devastado,
es la trama central de la gran epopeya hindú, el Ramayana.
18. El sentido es que quien, observando las normas de la Ley y buscando
el adecuado bienestar económico, afronta la vida de cabeza
de familia goza de las alegrías del Amor.
19. Según la clasificación de un posterior tratado
de erotismo (Ratirahasya), una mujer es doncella (bala) hasta los
dieciséis años; de dieciséis a treinta es taruni
(joven); hasta cincuenta y cinco es praudha (madura), luego vieja
(vrddha).
20. "Modificación": tiene lugar cuando, en una
fórmula ritual, se cambia un vocablo para adecuarlo a las
necesidades del momento.
21. Comúnmente llamadas "artes", las disciplinas
que Vatsyayana elenca en este paso famoso, colocando juntas técnicas
de valor intrínseco muy distinto, forman el bagaje cultural
del perfecto amante.
22. Las mujeres indias suelen colocar un distintivo decorativo en
el centro de la frente.
23. Los "diagramas místicos", dedicados a las distintas
divinidades, sirven para concentrar las fuerzas espirituales del
devoto por motivos religiosos o mágicos; se alude al conocimiento
de las sílabas sagradas inscritas en los mismos, a lo que
se atribuye un poder extraordinario.
24. "Elegante". se refiere al hombre culto y refinado
que dispone de medios, tiempo libre y lleva una rica vida social.
25. El betel es una planta trepadora, cuyas hojas se mastican añadiendo
trozos de nuez, cal y otras sustancias; perfuma la boca, ayuda la
digestión o apaga el hambre, produciendo incluso una ligera
embriaguez. Da como resultado una salivación rojo oscura,
lo que hace necesaria una escupidera.
26. Los personajes que forman la corte del hombre elegante.
27. El mes hindú, que consta de treinta días lunares,
se divide en dos partes: la quincena llamada oscura, de cuarto menguante,
que termina con el novilunio, y la quincena clara, de cuarto creciente,
que acaba con la luna llena. Este calendario, utilizado aún
en la vida religiosa, prevé que algunos días fijos
de las dos quincenas o de una se reserven a la veneración
de una divinidad distinta; por ejemplo, se explica en el comentario,
el octavo día se dedicará al culto de Siva, el quinto
a Sarasvati, y así sucesivamente.
28. La diosa Sarasvati, siempre representada con luminosos vestidos
blancos y con un laúd y un libro entre las manos, es considerada
la protectora del saber y de las artes.
29. Bebidas embriagadoras: el madhu está hecho, probablemente,
a base de miel, mientras el maireya y el asava se obtienen de melaza
y hierbas, mezclando el primero con distintas especias y con miel
el segundo.
30. Los yaksa son divinidades menores asociadas a Kubera, el dios
que vigila las fabulosas riquezas que provienen de las entrañas
de la tierra, o sea, minerales, metales y piedras preciosas. La
noche que lleva su nombre cae en la luna nueva del mes hindú
de Karttika (octubre-noviembre), momento culminante de una celebración
que dura tres días y que suele llamarse dipavali, "enebrar
luces", pues se adornaba encendiendo muchas lámparas.
La Kaumudi ("Claro de luna") es la fiesta del plenilunio
del mismo mes de Karttika. El -día de la cebada- cae en el
mes de Vaisakha (abril-mayo): en este día se tiran unos a
otros harina de cebada perfumada. Las otras festividades enumeradas
están relacionadas con el dios Amor, que en India se llama
con distintos nombres, entre los cuales se encuentra Kama y Madana
(el "Embriagador"), y se le concibe como un joven fascinante,
armado con un arco en el que la cuerda está formada con abejas
en el enjambre, y las flechas son flores. La -fiesta de la primavera-,
dedicada a él, es la más explícita "fiesta
del dios Amor". El asoka, árbol consagrado al dios Amor,
al que las mujeres suelen rendir homenaje. Unido al dios Amor estaba
también el -carnaval- hindú, celebrado el día
de luna llena del mes de Phalguna (febrero-marzo), derivado de una
fiesta de la fertilidad; en este día la gente se rocía
mutuamente, de broma, con polvos y líquidos rojos. Durante
el "día de la litera", en el mes de Sravana (julio-agosto),
la imagen del dios Amor venía adorada sobre una especie de
litera o columpio.
31. Es la mujer con la que se pueden, más aún, se
deben contraer legítimas nupcias para realizar el dharma
(cfr., II, 1).
32. Este matrimonio está universalmente desaconsejado: se
define como pratiloma, o sea, "contrario al orden natural";
cuanto mayor sea la diferencia más despreciable será
la unión, y normalmente la prole caerá en una posición
inferior a la de sus padres en la escala social.
UNION EROTICA
DESCRIPCION DEL PLACER SEGUN LAS
MEDIDAS, LA DURACION Y EL TEMPERAMENTO
Los distintos tipos de amante masculino, en relación con
el órgano sexual, son liebre, toro, caballo. La amante, por
el contrario, puede ser cierva, yegua o mujer elefante. En este
ámbito, cuando la relación tiene lugar a la par, se
dan tres uniones iguales. En caso contrario, existen seis desiguales(1).
Entre las desiguales, si la preponderancia es del hombre, cuando
la relación se efectúa entre categorías contiguas,
son posibles dos uniones altas. No contigua, existe una sola unión
superior(2). Si la preponderancia es de la mujer, por el contrario,
entre categorías contiguas, se dan dos uniones bajas, y,
no contigua, una unión inferior. Entre éstas, las
uniones iguales son las mejores; las peores, las marcadas por el
comparativo. Las otras son moderadamente buenas. Incluso en una
situación media, una unión definida "alta"
es preferible a una definida "baja". Son las nueve uniones
según las medidas.
Quien, en el momento de los abrazos, está desganado, tiene
poca virilidad y no aguanta los azotes cariñosos es un hombre
de pasión débil. En antítesis con esto hay
amantes de pasión moderada o ardiente; y lo mismo vale para
la enamorada. También en esto, como respecto a las medidas,
los tipos de unión son nueve.
En relación con la duración, los amantes pueden ser
veloces, medios o lentos. Hay diversidad de opiniones respecto a
la mujer. Hay quien sostiene que ella no consigue la satisfacción
igual que el hombre, sino que su deseo viene aplacado de forma continuada
por el macho. Este deseo produce, si viene acompañado de
la alegría de la conciencia, un placer distinto, en el que
la mujer tiene el conocimiento del deleite. Por otra parte, ni siquiera
el placer del hombre pertenece a las categorías definibles
por un acto cognoscitivo; y no basta informarse: "¿Cómo
es tu placer?"(3) Entonces, uno podría objetar: ¿Cómo
se puede entender [que el placer de la mujer es distinto]? Porque
el hombre, llegado al orgasmo, se para, según sus deseos,
sin preocuparse de la mujer; ella, sin embargo, no se comporta
igual. Es lo que afirma Svetaketu.
Se puede rebatir: cuando el enamorado lo prolonga mucho, las mujeres
quedan satisfechas; mientras que, si es veloz, sin reparar en que
ellas hayan conseguido la satisfacción, éstas se irritan.
Todo esto indica que ellas han conseguido, o no, la satisfacción.
No es un planteamiento válido, pues la simple satisfacción
del deseo se aprecia, si dura mucho. Y como subsiste la duda, la
objeción no demuestra nada. [Svetaketu concluye:]
En la unión, el hombre acalla el deseo de la mujer; si va
acompañado de conciencia, se llama satisfacción.
Para otros, la joven consigue la satisfacción de forma continuada,
desde el inicio; el hombre, por el contrario, sólo al final.
Esto parece lógico; efectivamente, si ella no consiguiese
el deleite, no tendría lugar la concepción. Es la
opinión de los discípulos de Babhravya.
Ni siquiera el hecho de que [las mujeres queden satisfechas por
los amantes que lo prolongan mucho, ni al revés], basta para
disipar las dudas. Se podría rebatir: si las mujeres alcanzan
el placer de forma continuada, no es normal que al inicio se sientan
indiferentes y sin muchas ganas; luego, gradualmente, se vuelvan
apasionadas sin preocuparse del cuerpo, y al final deseen parar.
Esto no quiere decir, en realidad, nada. Para el torno del alfarero,
o para la peonza, el hecho de girar es algo constante, parece normal
que, cuando uno de estos objetos gira, al principio sea lento, y
luego, gradualmente, alcance el máximo de velocidad. En cuanto
al deseo de parar, tiene lugar porque se ha terminado el semen.
Por este motivo, no hay una objeción contundente. [Para los
discípulos de Babhravya, las cosas están así:]
Los hombres gozan al final del amor, y las mujeres en continuidad;
el deseo de pararse surge porque se ha terminado el semen.
Basándonos en esto, [Vatsyayana opina que] la manifestación
de placer de la mujer hay que juzgarla igual a la del hombre: ¿Cómo
podría haber una diferencia de resultados, si la especie
[humana] es la misma, y los dos buscan lo mismo? ¿Quizá
por la diversidad de instrumentos y de conciencia? ¿Pero
cómo? La diversidad de instrumentos es por naturaleza: el
hombre es la parte activa, la mujer la parte pasiva. El agente realiza
una función, la parte pasiva obtiene otra; o sea, dada la
diversidad de instrumentos, hay también por naturaleza una
diferencia de conciencia. El hombre queda satisfecho, cuando piensa:
"Yo la conquisto"; y la mujer queda satisfecha, al pensar:
"Me ha poseído". Es la opinión de Vatsyayana.
Se podría objetar: dada la diversidad de instrumentos, ¿no
debería darse también una diferencia de resultados?
La diversidad de instrumentos está fundada en la desigualdad
de características: agente y parte pasiva; pero la diferencia
de resultados, sin base lógica, sería algo impropio,
ya que no existe diversidad de especie.
Llegados a este punto, se podría objetar: los que obran juntos
realizan una sola cosa; pero los dos amantes cumplen por separado
su fin. Por esto, el planteamiento no es correcto. Es evidente que
se consigue más de una meta a la vez, como en el choque de
dos carneros, cuando rompen uno contra otro dos frutos de kapittha,
o en la pelea entre dos luchadores. Si se objeta que aquí
no hay disparidad entre los agentes, la respuesta es que en nuestro
caso ni siquiera la diversidad es esencial; se ha dicho antes que
la diferencia de instrumentos es así por naturaleza. Lo que
nos lleva a la conclusión de que los dos amantes alcanzan
también igual satisfacción. [Concluye Vatsyayana]:
Ya que la especie no es distinta, el esposo y la esposa buscan el
mismo placer;
por esto hay que acariciar a la mujer para que ella sea la primera
en alcanzar el deleite.
Demostrada la igualdad, hay, como en el caso de las medidas, nueve
tipos de unión según la duración, y, basados
en ésta, también según el temperamento.
Los sinónimos de "orgasmo" son: placer, deleite,
amor, satisfacción, pasión, eyacular, cumplir. Los
sinónimos de "hacer
el amor" son: relación sexual, unión,
tabú, acostarse, éxtasis. Como cada una de las uniones
producidas por la medida, duración y temperamento es de nueve
tipos, resulta imposible, cuando éstos se mezclan, indicar
los distintos modos del amor, son amplísimos. En cada uno,
dice Vatsyayana, se deben usar con criterio las iniciativas eróticas.
Durante la primera unión el hombre es ardiente y veloz, al
contrario que en las sucesivas. La mujer, sin embargo, es al revés,
hasta que se termina el semen. Se suele decir que el hombre agota
el semen antes que la mujer.
Por el hecho de ser tiernas, gracias a las caricias y por naturaleza;
las mujeres llegan al placer de prisa, así lo han establecido
los maestros.
Hasta aquí los sabios han expuesto la doctrina de la unión:
para enseñar a los menos preparados, pasemos ahora a una
descripción detallada.
DISTINTAS CLASES DE AMOR
Los expertos en los tratados dicen que el amor es de cuatro tipos:
por práctica y por conciencia, por convencimiento y por sensualidad.
El amor que nace de una percepción, y tiene como característica
la reiteración, hay que considerarlo amor "por práctica",
como sucede con la caza o actividades parecidas.
El amor por acciones nunca antes realizadas, que no se basa en objetos
sensoriales, sino que nace de una idea, será amor "por
conciencia".
Esto se reconoce en el amor con la boca de los eunucos o de las
mujeres, y en las distintas iniciativas como besos y otras cosas
parecidas.
Quien conoce los tratados llama amor hecho "por convencimiento",
si piensa: "¡Es eso realmente", cuando la causa
del afecto es otra.
El amor evidente, conocido por todos, es el que descansa en los
objetos de los sentidos, porque da los frutos más importantes:
de éste adquieren significado también los otros.
Una vez examinados según el tratado estos tipos de amor definidos,
se pondrán en práctica de la forma adecuada, basándose
en cómo se nos presentan.
ANALISIS DE LOS ABRAZOS
La parte sobre la unión erótica se denomina "sesenta
y cuatro", porque hay sesenta y cuatro apartados.
La opinión de algunos maestros es que con "sesenta y
cuatro" se indica un tratado sobre el amor como éste.
O, dado que las artes son sesenta y cuatro, y éstas forman
una rama de la unión erótica, el conjunto de las artes
se denomina "sesenta y cuatro". Algunos sostienen que,
como también las diez secciones que forman el Rigveda se
llaman así, y también en este caso subsiste una relación
con el término "diez", a la vez que una conexión
con Pañcala, los expertos del Rigveda utilizan esta denominación
a título honorífico.
Para los discípulos de Babhravya la unión tiene ocho
aspectos: abrazos, besos, arañazos, mordiscos, maneras de
acostarse, emitir gemidos, tomar la parte del hombre y el amor con
la boca; y cada uno de éstos tiene ocho variedades distintas,
por eso existen ocho grupos de ocho, que hacen sesenta y cuatro.
Sin embargo, parece evidente que algunos de estos ocho grupos de
variedades tienen [como veremos] un menor número de formas,
al mismo tiempo que otros tienen más; además, entran
en este ámbito también otros agrupamientos, como pegar,
gritar, las iniciativas del hombre, las uniones extraordinarias
y otros más; por este motivo, la opinión de Vatsyayana
es que "sesenta y cuatro"
es una forma de expresarse, como se habla del árbol "sietehojas"
o del arroz "cincocolores".
O sea, para dos amantes que aún no se han unido existen cuatro
tipos de abrazos, que sirven para mostrar los signos del amor: el
abrazo que roza, que traspasa, que frota y que aprieta. En cada
caso ya se indica la forma de actuar con el término utilizado
como definición.
Cuando la mujer que pretendemos amar se presenta ante nosotros,
si el hombre da un paso adelante con cualquier pretexto, y toca
su cuerpo, se tiene el abrazo
"que roza". Cuando el hombre que se debe
conquistar está de pie o sentado en un lugar apartado, y
la enamorada, al recoger algo, lo aprieta con fuerza con su seno,
y él la agarra, abrazándola, es el abrazo "que
traspasa". Ambos tienen lugar cuando todavía los dos
no han hablado mucho entre ellos.
Si en la oscuridad, entre la gente o en un sitio solitario, caminan
despacio y sus cuerpos se restregan uno contra otro durante un corto
espacio de tiempo, se tiene el abrazo
"que frota". El mismo, cuando se aprieta
fuerte contra una pared o columna, trabándose, se convierte
en abrazo "que aprieta".
Estos dos tienen lugar entre los que conocen recíprocamente
su estado de ánimo.
Enredarse en la liana, escalar el árbol, sésamo y
arroz, leche y agua son los cuatro abrazos en el momento de la unión.
La mujer, acercándose como una liana a un árbol sala,
hace que la cara del hombre se incline para besarle; o, levantado
ella la cara, pegada a él, entre ligeros gemidos, se queda
un rato contemplándolo tiernamente: es el "enredarse
en la liana". En caso de que la mujer apoye
un pie en el pie del amante y ponga el otro en el muslo, y con éste
se ciñe, echa un brazo por su espalda y con el otro le hace
inclinar los hombros, y gimiendo y arrullando, poco a poco, quiere
trepar para besarlo, se tiene el "escalar
el árbol". Estos dos abrazos se realizan
estando de pie.
Una vez acostados, los amantes se abrazan muy fuerte, entrecruzando
los muslos y los brazos, casi en una lucha: es el "sésamo
y arroz". Ciegos de pasión, sin preocuparse
si se hacen daño, como si quisieran entrar uno en la otra,
mientras ella está sentada en sus rodillas, ante él,
o están encima de la cama: es el "leche
y agua". Estos dos abrazos tienen lugar en
el momento de la pasión.
Hasta aquí se han expuesto las distintas formas de abrazo
según Babhravya. Sin embargo, Suvarnanabha enumera aún
cuatro tipos de abrazo con una sola parte del cuerpo.
Si un amante aprieta con todas sus fuerzas, haciendo con sus muslos
una traba, sobre uno o sobre los dos muslos del otro, se tiene el
"abrazo con los muslos".
Con el vientre apretando el vientre, la mujer, mientras sacude su
larga cabellera, sube por el hombre, para arañar, morder,
pegar y besar: es el "abrazo
del vientre".
Con los senos cruzando por su pecho, descansa todo el peso: es el
"abrazo con el seno".
Unida boca con boca, los ojos con los ojos, golpea la frente contra
la frente: es el "adorno
de la frente".
Algunos consideran que incluso el masaje es un tipo de abrazo, ya
que tiene lugar un contacto.
Vatsyayana no está de acuerdo, pues el masaje se produce
en un momento distinto, es divergente en el fin y no es una acción
común de los dos amantes.
A los hombres que preguntan o quieren conocer, incluso a los que
exponen toda la doctrina de los abrazos les nace el deseo del amor.
También otros abrazos, que no hemos considerado, pero que
atizan la pasión, hay que utilizarlos con diligencia, pues
conducen a la unión.
El ámbito de los tratados llega hasta que los hombres empiezan
a excitarse; una vez puesta en movimiento la rueda del placer, ya
no vale ni libro ni orden fijo.
VARIEDADES DEL BESO
No hay un orden establecido para los besos, arañazos y mordiscos,
ya que se dan en momentos de excitación. Se recurre a los
mismos, generalmente, antes de la unión, mientras a los golpes
y gemidos durante el desarrollo de la misma. Vatsyayana sostiene,
por el contrario, que todo se puede hacer en cualquier momento,
ya que la pasión no conoce deferencias. Durante la primera
unión conviene valerse de los mismos, con una mujer que ya
sienta confianza, no demasiado abiertamente y en forma alternativa;
en las siguientes, se practiquen con mucho ardor y en grupos particulares,
para inflamar el deseo.
Se besa la frente, la cabellera, las mejillas, los ojos, el pecho,
los senos, los labios y la boca; en Lata también la ingle,
los sobacos y la zona por debajo del ombligo. A causa de la excitación,
y por las costumbres locales, hay muchos otros sitios, pero no todas
las personas tienen que recurrir a los mismos;
es la opinión de Vatsyuyana.
Los besos de la doncella son tres: comedido, palpitante, que toca.
Si ésta, casi obligada, posa su boca en la boca del otro,
pero sin hacer ningún movimiento, se tiene el beso "comedido".
Cuando, todavía un poco avergonzada, desea coger el labio
inferior del amante, que éste ha insinuado en su boca, y
hace vibrar su labio inferior, pero no lo consigue, es el beso "palpitante".
Si apenas aprieta, con los ojos cerrados y tapando con las manos
los ojos del enamorado, y lo toca con la punta de la lengua, es
el beso "que toca".
El resto de los besos son de cuatro clases: de frente, de soslayo,
vago y apretado. Hay además un quinto modo de beso "apretado":
cuando se sujeta entre dos dedos el labio inferior del amante, y
se le presiona con los labios abiertos en forma de copa, sin usar
los dientes.
En tales circunstancias se puede iniciar un juego, que consiste
en esto: gana el primero que bese el labio inferior del otro. Cuando
pierde la mujer, ésta debe, con lágrimas, mover las
manos, rechazar, morder, soltarse y, en caso de ser mantenida a
la fuerza, discutir; proponga una nueva apuesta y, vencida de nuevo,
se enfade aún más. Cuando el enamorado esté
demasiado confiado o distraído, ella agarre su labio y, sujetándolo
con los dientes, impida que se le escape; entonces se ría,
grite, amenace, brinque, pida testimonios y dance; y, agarrándole
del pelo, con la cara donde las cejas ondulan de risa y los ojos
tiemblan, haga una serie de comentarios. Es la disputa de amor durante
el juego del beso.
El mismo planteamiento también vale para las disputas durante
los juegos de arañazos, mordiscos y golpes. A estas disputas
sólo recurren los amantes ardientes, ya que les caen bien.
Si mientras la enamorada besa al hombre, le aprieta el labio superior,
se tiene el "beso del labio superior".
Cuando se besa agarrando con los labios, en una especie de traba,
los labios del otro, es el beso "en forma de copa", que
se ofrece a una mujer o a un hombre en el que aún no han
aparecido los signos de la pubertad. Y en éste, si el hombre
toca con la lengua los dientes, el paladar o la lengua de ella,
se tiene la "disputa de la lengua". Y esto también
vale cuando la boca y los dientes se agarran y se ofrecen con fuerza
[o sea, las "disputas" de la boca y de los dientes].
En otras partes del cuerpo el beso puede ser, según el lugar,
comedido, apretado, curvilíneo y delicado.
Son los distintos tipos de beso.
Si la mujer, contemplando la cara del amante adormecido, lo besa
como desea, es el beso "que enciende la pasión".
Cuando un enamorado está descuidado, o está discutiendo,
o distraído con alguna otra cosa o querría dormir,
el beso para quitarle el sueño [y otras causas de frialdad]
se llama "que distrae".
Si él llega tarde por la noche y besa a gusto a la enamorada,
que duerme en la cama, es el beso "que despierta". Por
tanto, en caso de que la mujer desee sondear los sentimientos del
amante, puede fingir que duerme, después de haberse enterado
de la hora de su llegada.
Besar en un espejo, en una pared o en el agua la imagen reflejada
de la amada es un gesto que vale para revelar el estado de ánimo.
Cuando se besa a un niño, una pintura o una estatua, se tiene
el beso "transferido", y lo mismo vale para el abrazo.
Algo parecido tiene lugar cuando por la noche, durante un espectáculo
o entre familiares, el hombre, que está junto a la amada,
le besa los dedos de la mano o, si está echado, los dedos
del pie. Cuando, por último, una mujer que da masajes, para
mostrar al hombre su estado de ánimo, coloca el rostro en
sus muslos, como si estuviera vencida por el sueño y sin
ningún tipo de deseo, y se los besa, y también el
pulgar de los pies, son besos "que cortejan".
Intercámbiense todas las acciones, un golpe con otro golpe,
y por el mismo motivo un beso con otro beso.
DISTINTAS FORMAS DE ARAÑAR
Cuando la pasión es arrolladora, se recurre a los arañazos,
que consisten en producir rasguños. Se utilizan en la primera
unión, a la vuelta de un viaje o a la partida, cuando la
amante encolerizada se ha tranquilizado y se la emborrachado; pero
no siempre tienen lugar entre dos enamorados no ardientes.
Vale exactamente igual para los mordiscos, pero ténganse
en cuenta las costumbres.
Los arañazos tienen ocho variedades, basándose en
la forma: el crepitante, la media luna, el círculo, la línea,
la garra de tigre, la marca de pavo real, el salto de la liebre,
la hoja de loto azul. Los sitios son:
sobacos, senos, cuello, espaldas, vientre y muslos. Suvarnanabha
opina que, una vez que se ha puesto en movimiento la rueda del placer,
no se hace distinción entre sitio adecuado y no adecuado.
Por este motivo los amantes ardientes tengan las uñas de
la mano izquierda recién cortadas y con dos o tres puntas.
Atravesadas por una línea, regulares, relucientes, limpias,
no rotas, que crezcan, suaves y de aspecto flexible: así
son las uñas bonitas.
Los hombres de Gauda suelen tener uñas largas, que hacen
la mano muy atractiva y atrapan, cuando se ven, a los corazones
femeninos. Los habitantes del Sur, sin embargo, las tienen cortas,
pues así pueden soportar cualquier tipo de trabajo y se adaptan
al placer de realizar las distintas clases de arañazos. En
el Maharastra las tienen medias, y participan de las cualidades
de ambos tipos.
Cuando, manteniendo las uñas bien juntas, se tocan suavemente
las mejillas, los senos o el labio inferior,
sin que quede señal alguna, y por el simple toque se levanta
el vello, y al chocar las uñas surge un sonido, se tiene
el arañazo "crepitante". Se emplea con la mujer
a la que queremos conquistar, al darle masajes en el cuerpo, se
le hacen cosquillas en la cabeza, se le aprieta un granito para
turbarla y asustarla.
Si se imprime con las uñas una marca curva en el cuello y
en la curva del seno, se tiene una "media luna". Dos de
éstas, puestas una frente a otra, forman el "círculo",
se hacen por debajo del ombligo, en los hoyuelos de las caderas
y en la ingle.
En todas las partes se puede imprimir una "línea"
no demasiado larga. Ésta, muy curvada, es la "garra
de tigre", que llega hasta la punta del seno. Si luego se traza
una línea con las cinco uñas hasta el pezón,
es la "marca de pavo real"; se realiza en una mujer que
quiere alardear de sus amores. Si las marcas de las cinco uñas
están muy cerca del pezón, se tiene el "salto
de la liebre". Una especie de hoja de loto, impresa en la curva
del seno o en la cintura, es la "hoja de loto azul". Tres
o cuatro líneas contiguas en los muslos o en la curva del
seno sirven para recordar al que sale de viaje. Así se utilizan
las uñas.
Además, se deben imprimir otros arañazos con formas
distintas. Algunos maestros comentan: desde el momento en que las
variedades son innumerables, infinitas las posibilidades dictadas
por la experiencia y práctica sin límites, y, además,
como el arañazo nace de la pasión, ¿quién
puede examinar los distintos modos? Pero, aunque la excitación
sea viva, se desea la variedad y con ésta suscitar la pasión
recíproca.
Las cortesanas hábiles y sus amantes se desean mutuamente;
sin embargo, en el tratado sobre la ciencia del tiro con arco y
en otros manuales sobre armas se pide variedad; por este motivo,
considera Vatsyayana, con mucha más razón hay que
solicitar ésta en este campo.
Sin embargo, uno no debe comportarse así con las mujeres
casadas con otro; a éstas se les pueden imprimir marcas especiales
en sitios escondidos del cuerpo, como recuerdo, y porque esto, sin
duda, aumenta la pasión.
Cuando una mujer descubre arañazos en lugares secretos, aunque
desde hace tiempo esté olvidado, le devuelve como nuevo un
amor sincero.
Si en mucho tiempo no se vive la pasión, el amor se evapora;
si falta el arañazo, el amor lamentará el descuido.
Quien contempla a una joven de lejos, en cuyo seno han gozado sus
uñas, aunque sea un extraño, aumenta la estima y se
inflama el deseo.
El hombre adornado en ciertos lugares con marcas de uñas
hace vacilar, es una norma, el corazón más firme de
una mujer.
No hay modo más eficaz para acrecentar la pasión que
el que se realiza con las uñas y con los dientes.
REGLAS PARA MORDER
Se muerden las mismas zonas que se besan, menos el labio superior,
dentro de la boca y los ojos.
Regulares, lisos y brillantes, con su color, tamaño justo,
apretados y puntiagudos: son los dientes bonitos.
Defectuosos son los mellados, con una veta, romos, irregulares,
malformados, grandes, distantes.
Los mordiscos son: oculto, hinchado, el punto, la guirnalda de puntos,
el coral y gema, el collar de gemas, la nube quebrada, el mordisco
de jabalí.
El mordisco "oculto" se reconoce sólo por el color,
apenas enrojecido. El mismo, si resalta, se convierte en mordisco
"hinchado". Si ambos tienen lugar en el labio inferior
nos dan un "punto".
El mordisco "hinchado" y el "coral y gema" se
pueden imprimir en la mejilla. El beso del pendiente de flores en
la oreja y los arañazos y los mordiscos suelen adornar la
mejilla izquierda.
El "coral y gema" se realiza apretando reiteradamente
dientes y labios; el "collar de gemas" es igual, pero
en una mayor extensión. El "punto" se tiene cuando
se aprieta entre dos dientes, como trabando, una porción
de piel; la "guirnalda de puntos", si se realiza con todos
los dientes. Por canto, el "collar" y la "guirnalda"
hay que realizarlos en el cuello, en los sobacos y en la ingle;
la "guirnalda de punto?, en la frente y en los muslos.
Parecido a un círculo, con salientes irregulares, es la "nube
quebrada", que se realiza en la curva del seno. Numerosas líneas
de huellas de dientes, largas y contiguas, interrumpidas con espacios
cobrizos forman el "mordisco de jabalí", que se
dará en la curva del seno. Ambos se prestan en amantes ardientes.
Son los distintos tipos de mordiscos.
Se pueden imprimir arañazos, mordiscos, como señales
de cortejo, en los distintivos de la frente, en los adornos de capullos
para las orejas, en la coronita de flores, en la hoja de betel o
de tamala de la mujer a conquistar.
USOS LOCALES
Hay que cortejar a las mujeres según las costumbres locales.
Las habitantes de Madhyadesa, en general arias(4), mantienen una
conducta pura y detestan los besos y las marcas de uñas y
dientes. Dígase lo mismo de las mujeres de Bahlika y del
Avanti, que tienden a las llamadas uniones extraordinarias.
A las de Malava y de Abhira les gustan, sobre todo, los abrazos,
los besos y los cardenales hechos con uñas y dientes, pero
rechazan las heridas, y hay que conquistarlas con azotes cariñosos.
Las habitantes de la región entre los ríos(5), de
los que el Indo es el sexto, suelen practicar el amor con la boca.
Las del extremo Occidente y de Lata son fogosas y emiten gritos
apagados.
En el Strirajya y en Kosala les gustan los golpes fuertes, son salvajemente
apasionadas y aprecian, sobre todo, los mecanismos artificiales.
Las mujeres del Andhra son delicadas, buscan el placer, tienen deseos
impuros y modales corteses.
Las del Maharastra se inflaman al emplear las sesenta y cuatro artes,
les gustan las palabras groseras y en la cama son ardorosamente
decididas. Lo mismo que las que viven en la capital (en Pataliputra),
pero lo demuestran en secreto.
Las mujeres del Dravida, aunque al principio uno empiece acariciándolas,
se excitan poco a poco. Las de Vanavasa son moderadamente apasionadas,
soportan todo, tapan su cuerpo, se ríen de los demás
y evitan a los hombres criticables y vulgares. Las de Gauda hablan
con dulzura, son muy afectuosas y tienen cuerpos delicados.
Para Suvarnanabha, las costumbres que dependen del carácter
tiene mayor valor que las costumbres del lugar; para él no
existen usos locales. Es necesario, además, tener presente
que con el tiempo los usos, hábitos y juegos pasan de un
país a otro.
Entre los abrazos y otras prácticas, lo que precede es siempre
el mejor medio para encender la pasión, y lo que sigue es
lo más sorprendente.
La herida que un hombre hostigado pueda infligir, sin que la acepte
la mujer, tiene que ser pagada con el doble.
Devuelva el "punto" con una "guirnalda", la
"guirnalda" con una "nube quebrada"; realice
sus disputas de amor, como si estuviera enfadada.
Le levante la cara, agarrándole del cabello, y beba en su
boca; abrazándole, empujada por la embriaguez, muérdalo
en todas las partes.
Abrazada al curvo pecho del amante, le levante la cabeza hacia arriba,
e imprima en su cuello un "collar de gemas" y todo lo
que sepa.
Incluso de día se ría, sin que lo noten los demás,
de las marcas que ella le ha dejado, si el amante las exhibe entre
la gente.
Insinuando un mohín con la boca y reprochando al enamorado,
como si estuviera enfadada, muestre las marcas que han quedado en
su cuerpo.
Cuando están bien dispuestos uno hacia el otro, dos amantes
actúan así, con pudor, y nunca se consume su amor,
ni siquiera después de cien años.
DISTINTAS MANERAS DE ACOSTARSE
En el momento de pasión, en la unión "alta",
la mujer cierva debe acostarse ensanchando la pelvis; la mujer elefante,
en la unión "baja", contrayéndola. Cuando
la unión es igual, se acostará de espaldas. El mismo
planteamiento se aplique también a la mujer yegua.
Entonces ella recibe con la vagina al amante, y, sobre todo en la
unión baja, los instrumentos artificiales.
Que se abre, que bosteza, de Indrani(6): estas tres posturas corresponden
en particular a la cierva.
La "que se abre" se realiza manteniendo la cabeza hacia
abajo y levantando la pelvis. Hay que facilitar la salida. Si la
mujer recibe al amante levantado los muslos oblicuamente, se tiene
la postura "que bosteza". Cuando tiene los muslos levantados
oblicuamente y cierra las rodillas, es la postura "de Indmni",
que se aprende con la práctica. Con ésta se puede
realizar incluso la unión considerada superior.
En la unión baja, se recibe al amante con la postura "en
forma de copa", y también en la unión inferior.
Para la mujer elefante valen estas posturas: en forma de copa, que
aprieta, que se enreda y de la yegua.
Si los pies de ambos están estirados se tiene la "forma
de copa". Ésta es de dos tipos: la "copa sobre
un costado" y la "copa hacia arriba", pues así
re realiza. Quien yace sobre un costado tiene que acostarse al lado
de la mujer echada sobre el costado derecho: es una norma universal.
Si la mujer, mientras hace el amor en la postura en forma de copa,
cierra con fuerza los muslos, se tiene la unión "que
aprieta". Cuando cruza las piernas, es la postura "que
enreda". Si, como una yegua, aprieta con mucha fuerza, es la
postura "de la yegua", que se consigue con la práctica;
se da sobre todo entre los habitantes del Andhra. Son las distintas
maneras de acostarse, según Babhravya.
Para Suvarnanabha, por el contrario: si los dos muslos están
levantados, se tiene la postura "muy curvada". Cuando
el amante mantiene levantados los pies de la mujer, es la unión
"que bosteza". La misma, con los pies doblados [contra
el pecho del enamorado], es la "que empuja"; si un pie
está estirado, se convierte en la postura "que empuja
a medias".
Cuando se pone un pie en los hombros del hombre y el otro se estira,
y se alternan los movimientos, se tiene la "apertura de bambú".
Si se sube un pie hasta la cabeza y el otro se estira, es el "traspasar
con el palo", que se consigue con la práctica.
Cuando el enamorado pone los pies plegados de la mujer en su bajo
vientre se tiene la postura "del cangrejo". Si ella cruza
los muslos levantados, es la "que aprieta". Cuando se
cruzan las piernas por debajo de las rodillas, se consigue una postura
parecida a la del loto(7). Si la mujer abraza la espalda del amante,
mientras él se da la vuelta para el otro lado, es la unión
"cambiada", que se aprende con la práctica.
Suvarnanabha opina que se puede hacer el amor acostados, sentados
o también de pie en el agua, y estas uniones se deben considerar
extraordinarias; pues así resultan fáciles de realizar.
Sin embargo, para Vatsyayana, esto no es correcto, ya que no aparece
convalidado, por los sabios.
UNIONES EXTRAORDINARIAS
Ahora trataremos de las llamadas uniones extraordinarias. Cuando
dos jóvenes, en posición erecta, se sujetan uno a
otro, o se apoyan en un pared o en una columna, se tiene la "unión
de pie". Si el hombre se apoya en una pared, y la compañera,
echándole los brazos al cuello, se sienta en sus manos entrelazadas,
le aprieta la pelvis con los muslos y se mueve empujando con los
pies contra la pared, es la "unión suspendida".
Si, por el contrario, la mujer está en el suelo, como a cuatro
patas, y el amante se pone encima como un toro, es la postura "de
la vaca". En este caso las espaldas reciben lo que normalmente
corresponde al pecho. Partiendo de esta postura, se pueden considerar
muchas otras, siempre que se trate de una unión particular
a inusual: el amor del perro, del antílope, del carnero,
el asalto del burro, el juego del gato, el salto del tigre, la presión
del elefante, el frotamiento del jabalí, la monta del caballo.
El amor con dos mujeres que mantienen relaciones de amistad entre
ellas es la "unión conjunta", y con muchas es el
"rebaño de vacas". El "juego del serrallo
de elegantes" y las uniones del carnero y del antílope
se realizan imitando su forma de actuar.
En la región de Gramanari, en el Strirajya y en el Bahliharem
varios jóvenes, sometidos a la misma ley de un harem, son
maridos de cada una de las mujeres. Éstos tienen que satisfacerlas
o bien cada uno por separado o todos a la vez, según las
costumbres y las funciones. Uno la sostenga, otro se ocupe de la
cara, otro de la vagina y otro de la parte media de su cuerpo; así
deben hacerlo por turnos y variando.
El mismo planteamiento vale también para la prostituta poseída
por un grupo de hombres y para los que hacen el amor con las esposas
de un rey.
Entre los habitantes del Sur existe también una unión
baja, anal. Son las distintas uniones extraordinarias.
Hablaremos de las iniciativas del hombre durante la unión,
cuando tratemos del "amor como el hombre".
Con los gestos amorosos de los animales pacíficos o salvajes
y de pájaros, con éstas y otras destrezas, quien conoce
los corazones acrecienta las distintas formas del placer.
Cuando se aplican distintas formas de amar, conforme a las costumbres
de ella y a los usos del lugar, surgen en las mujeres afecto, pasión
y gran respeto.
UTILIZACION DE GOLPES. COMO
RECURRIR A LOS GEMIDOS APROPIADOS
La unión de los animales, dicen, se parece a una disputa,
porque el amor tiene la naturaleza de una disidencia y enfado. Los
golpes forman paste de la pasión. Los lugares son los hombros,
la cabeza, el espacio entre los senos, las espaldas, el pubis, los
costados; pertenecen a cuatro variedades: con el revés de
la mano, con la mano en forma de copa, con el puño y con
la palma de la mano.
De éstos, a los que corresponde un dolor, se origina la emisión
de gemidos de muchas clases; hacen
ocho con los gritos, que son: pronunciar el sonido hinn, tronar,
arrullar, llorar, emitir los sonidos sut, uf y pufff. Luego hay
palabras que quieren decir "mama", que expresan oposición,
deseo que le dejen a uno libre, "basta" y otras con significado
parecido. Además se pueden imitar (los gritos) de la tórtola,
del cuclillo, de la paloma y del papagayo, el zumbido de las abejas
y (las voces) de la gallineta, de la oca, de la pata y de la perdiz,
todos mezclados con gemidos.
Cuando la mujer se sienta de rodillas, se la puede golpear con el
puño en la espalda. Entonces, como si estuviera enfadada,
ella tiene que imitar el ruido del trueno, llorar, arrullar y devolver
el golpe. Durante la unión, el hombre la golpee entre los
senos con el revés de la mano, comenzando suavemente y aumentando
según va creciendo la pasión, hasta el clímax.
Entonces, cuando se le pega, ella emite el sonido hinn y todos los
demás, sin restricción, insistiendo y variando.
Cuando se le pega en la cabeza con los dedos un poco curvados mientras
ella se muestra arisca y emite el sonido pufff, se tiene el golpe
con la mano "en forma de copa". Entonces ella arrulle
desde lo más profundo de la garganta e insista con el sonido
pufff. Al terminar la unión, se expresará con suspiros
y llantos. Pronunciar el uf significa imitar el ruido, poco más
o menos, de una caña de bambú que se parte; el pufff
se parece, por el contrario, a una baya de yuyuba que se cae en
el agua.
En los casos en que recibe besos y otras prácticas de amor
la mujer debe corresponder con gemidos.
Si, por la pasión, se le pega con insistencia, utilice palabras
que expresen oposición, deseo de que le dejen libre, "basta",
invoque a su madre y grite, imitando, a la vez, el ruido del trueno
entre suspiros apagados y llantos. Cuando está a punto de
concluir la excitación, él golpee el pubis y los costados,
desahogándose, hasta el clímax. Aquí eleve
de prisa el grito de la perdiz o de la oca. Son los distintos modos
de utilizar los sonidos y los golpes.
Valgan estas dos estrofas sobre el particular:
Llamamos esencia del hombre a la rudeza y a la impetuosidad; la
impotencia, el dolor, el retirarse y la debilidad, esencia de la
mujer.
En ocasiones, por la pasión y la costumbre, puede tener lugar
una permuta, pero no por mucho tiempo, y, al terminar, se vuelve
a la naturaleza de cada uno.
La "cuña" en el pecho, las "tijeras"
en la cabeza, el "punzón" en las mejillas, las
"pinzas" en los senos y en los costados: con estas variedades
enumeradas, los golpes son de ocho tipos entre los habitantes del
Sur. En el pecho de aquellas jóvenes se ven las cuñas
y sus efectos; se trata de un use local. Para Vatsyayana es una
perversidad, un comportamiento bárbaro, algo despreciable.
Esto, y cualquier otro use de las costumbres regionales, no se debe
adoptar aquí. Pero incluso donde el uso es corriente se debe
evitar lo que comporte peligro. Efectivamente el rey de Cola, durante
la unión, dio un golpe de muerte con una "cuña"
a la cortesana Citrasena; Kuntala Satakarni Satavahana mató
con las "tijeras" a la reina Malayavati; Naradeva, que
tenía una mano lisiada, con un "punzón"
usado a destiempo dejó tuerta a una danzarina(8).
Valgan unas estrofas sobre el particular:
Aquí no cuenta ni la enumeración ni la observancia
del tratado; cuando ha comenzado la unión de amor, la pasión
es la única fuerza que mueve.
Ni siquiera en sueños se ven las situaciones o los gestos
de arrebato que se pueden dar al hacer el amor, inventados en ese
mismo instante.
Como un caballo en carrera, lanzado al galope más veloz,
ciego por el ímpetu no advierte ni postes, ni hoyos ni precipicios,
así en la batalla del amor, ciegos por la pasión,
se comportan los dos amantes ardientes y no se percatan del peligro.
Por esto el experto en el tratado aprende la delicadeza, la fogosidad
y la fuerza de la joven, y la fuerza propia, y por tanto obra en
consecuencia.
No siempre ni con todas las mujeres valen las destrezas del amor;
su uso debe tener en cuenta el lugar, el país y el momento.
EL AMOR COMO EL HOMBRE. LAS
INICIATIVAS DEL HOMBRE DURANTE LA UNION
Si la mujer advierte que el amante está cansado por su continua
entrega, pero que aún no ha apagado su deseo, puede, con
su consentimiento, ponerlo debajo y prestarle ayuda con el "amor
como el hombre";
o adoptar esta función por propia iniciativa, deseosa de
poner en práctica algo particular, o por curiosidad del enamorado.
En este caso la mujer, levantada por el amante siempre unido a ella,
lo ponga debajo, de tal forma que la unión no experimente
interrupciones en el placer, y continúe ni más ni
menos que como había empezado.
Es la primera forma; la segunda se efectúa si, al volver
a empezar, la mujer asume esta parte desde el principio.
Esparciendo las flores que adornan sus cabellos y con una risa rota
por los suspiros, ella apriete, para acercarse a la cara, el pecho
del amante con sus senos, y agache varias veces la cabeza; al actuar
de esta forma, devuelve los mismos gestos que él había
desplegado anteriormente. Diga: "¡Me has ganado, ahora
me toca a mí!", riendo, amenazando y pegándole;
de nuevo, muestre recato, cansancio y deseo de pararse; y debe hacer
el amor tomando las mismas iniciativas que el hombre, y que ahora
expondremos.
Mientras la enamorada está en la cama, y parece distraída
por sus palabras, el amante le desate el
nudo de la falda; si opone resistencia, le aturda besándole
en las mejillas. Una vez excitado, la toque en
varios sitios. Si es la primera vez que se une a él, la acaricie
entre los muslos, que ella mantendrá apretados;
si es una doncella, también en los senos, en las manos, en
los sobacos, en los hombros, en el
cuello, partes que ella intentará cubrirse; cuando se trata
de una mujer sin escrúpulos, según las costumbres
y circunstancias. Para besarla, la agarre con violencia, haciendo
copa con los dedos, por la melena
y por la barbilla. La enamorada, si se trata de la primera unión
con él, o de una doncella, se muestre
vergonzosa y cierre los ojos.
Durante la unión él intente descubrir, por la forma
de comportarse, cómo se la puede satisfacer. Cuando
la coge, debe apretarle con las partes a las que ella dirija la
mirada. Es el secreto de las jóvenes,
dice Suvarnanabha.
El cuerpo se relaja, los ojos están cerrados, se ha perdido
todo pudor, la unión es muy intensa; éstos
son, para las mujeres, los signos del orgasmo. [En caso contrario],
una enamorada mueve las manos,
suda, muerde, no permite al hombre que se levante, le pega con el
pie y, al final del amor, prosigue más
a11á que el hombre. [Para evitar esto], el amante debe, antes
de poseerla, excitar con la mano, reuniendo
la yema de los dedos, sus partes íntimas, hasta que se lubrifiquen,
y luego penetrarla.
Acercamiento, aleteo, puñal, muela, presión, golpe
de viento, embestida del jabalí, embestida del toro,
juego del gorrión, copa: éstas son las iniciativas
del hombre durante la unión.
El acoplamiento común, directamente, es el "acercamiento".
Cuando él menea con su mano el pene
hacia todas partes es el "aleteo". Si, colocado el pubis
de la mujer debajo, la posee desde lo alto, es el
"puñal". Lo mismo que en la postura invertida,
con ímpetu, es la "muela". Si la traspasa, y luego
sigue
apretando durante bastante tiempo, resulta la "presión".
Cuando, sacando bastante el pene, el hombre baja con ardor su pubis,
se tiene el "golpe de viento"; la
"embestida del jabalí", cuando se frota con mucha
insistencia en una parte sola. Esto último, hecho
continuamente sobre ambas partes, es la "embestida del toro".
Cuando, sin interrumpir la unión, se para
un poco y pega dos, tres, cuatro golpes, es el "juego del gorrión",
que tiene lugar al final del amor. La
"copa" es la acción expuesta anteriormente.
El "torno" se consigue cuando la mujer, teniendo el pene
en la forma [ya descrita] de la yegua, insiste
bastante con atraerlo hacia ella o en apretarlo. Si, unida al amante,
se mueve como una rueda, es la
"peonza [trompo]", que se consigue con la práctica.
En este caso el hombre tiene que levantar su pubis.
Si, por último, ella menea para todas partes la pelvis, balanceándole,
es el "columpio".
Siempre unida al amante, la mujer apoye la frente contra la frente
y descanse. Cuando se recupere, el
hombre se vuelva de nuevo. Son los distintos modos de hacer el amor
como el hombre.
Valgan unas estrofas sobre el particular:
Aunque esconda su propia naturaleza y estén cubiertas sus
expresiones, la enamorada desvela su
sentimiento, por la pasión, cuando está encima.
Qué característica tiene la mujer y cómo desea
el deleite se deduce perfectamente de su comportamiento.
Pero no se permita el amor como el hombre a una mujer en el periodo
fecundo(9), ni a una parida, ni a
una "cierva", ni a una encinta, y ni siquiera a una demasiado
gorda.
EL AMOR CON LA BOCA
El llamado tercer sexo se puede presentar de dos formas: con aspecto
femenino o masculino. El que
tiene rasgos de mujer debe imitar, de ésta, la limpieza del
cuerpo, la voz, la gracia, el carácter, la ternura,
los temores, la ingenuidad, la incapacidad de aguantar demasiado
y el pudor. Cuanto, en general, se
hace en la vagina se realiza aquí en la boca, y se llama
"amor con la boca". Por esto quien pertenezca al
tercer sexo intente conseguir el placer que viene de la conciencia
y los medios de subsistencia: busque
vivir como una prostituta. De esta manera se comporta quien tiene
rasgos de mujer.
El que tiene aspecto masculino, por el contrario, mantenga escondido
su deseo y, si quiere conseguir
un amante, escoja la profesión de masajista. Durante el masaje
apriete, casi en un abrazo, los muslos
del otro con su cuerpo, y, una vez haya nacido una cierta familiaridad,
vaya atrás lejos, tocando la ingle
y el pubis. Llegado a este punto, cuando se dé cuenta de
que el pene del hombre está excitado, lo
mantenga moviéndolo con la mano, y se ría, como reprochándole
su lascivia. Si aquél, a pesar de haber
mostrado los signos del deseo y dándose cuenta de la desviación
del otro, no le invita, debe tomar él
mismo la iniciativa; si, por el contrario, se lo pide, se oponga
y consienta tras la insistencia del otro.
Los distintos modos de actuar son ocho, y se deben realizar todos:
modo moderado, mordisco lateral,
presión externa, presión interna, beso, toque, chupar
el mango y devorar. Después de haber consentido
practicar uno, el amante exprese deseo de pararse. El otro, una
vez conseguido el primero, siga con el
que viene después; terminado éste, con el siguiente.
Mientras lo sostiene con la mano, lo acerque a los labios, lo apriete
y mueve la boca: éste es el "modo
moderado". Luego, cubra con la mano la parte superior y apriete
de lado con los labios, sin utilizar los
dientes; y tranquilice, diciendo "¡Basta así!",
es el "mordisco lateral".
Cuando, tras una nueva invitación, aprieta contra los labios
bien juntos la parte superior como atrayéndola
a sí, y afloja la presión, se tiene la "presión
externa". Si, llegado a este punto, bajo indicación,
lo
introduce un poco más, o sea aprieta la parte superior y
luego suelta, es la "presión interna".
Cogerlo como un labio, mientras se le sujeta con la mano, es el
"beso". Si, hecho esto, se le roza en
todas partes y se le toca en la parte de arriba con la punta de
la lengua, se tiene el "toque".
Si, llegado hasta aquí [desnudado], por la excitación
se introduce la mitad y se presiona varias veces
muy fuerte, soltando [cada vez], se consigue el "chupar el
mango". Cuando, siguiendo el deseo del
hombre, se lo mete y se lo presiona hasta la conclusión,
es el "devorar". Se emitan sonidos y golpes a
gusto. Éstos son los tipos de amor con la boca.
De esto también se valen mujeres libertinas, sin escrúpulos,
sirvientas y masajistas, algo que se debe
evitar, ya que contradice las doctrinas y resulta despreciable;
pues, si más tarde un hombre se pone en
contacto con la boca de éstas, puede sentir repugnancia;
es lo que explican los maestros. Para el
amante de una prostituta no es pecado, pero hay que evitarlo, aunque
sólo sea por otros motivos; es la
opinión de Vatsyayana.
Por esto los habitantes del Este no se unen con las mujeres que
practican el amor con la boca. Los
hombres del Ahicchattra no visitan a las cortesanas, y, si lo hacen,
evitan sus besos; mientras que los de
Saketa se unen con ellas sin ningún reparo. Los hombres de
la capital [o sea, de Pataliputra] no se
prestan espontáneamente al amor con la boca. Sin embargo,
en Surasena practican esto sin ningún
reparo; efectivamente dicen: "¿Quién puede realmente
confiar en el carácter, en la pureza, en los principios,
en el comportamiento, en la sinceridad o en las palabras de las
mujeres?" Ellas, por naturaleza,
tienen una mente corrupta. Sin embargo no hay que rechazarlas, y
por esto, según la tradición sagrada,
hay que considerarlas puras. Pues se afirma:
"Durante el amamantamiento el ternero es puro, puro es el perro
cuando atrapa la caza; también
el pájaro, cuando hace caer la fruta, y, en la unión
de amor, la boca de la mujer."
Puesto que en esto los hombres de cultura no están de acuerdo,
y se puede recurrir a la tradición
sagrada, hay que actuar según los usos locales y basándose
en el temperamento y los convicciones de
cada uno; es la opinión de Vatsyayana. Valgan unas estrofas
sobre el particular:
A algunos hombres les hacen el amor con la boca incluso jóvenes
criados con relucientes pendientes.
Y pasa también entre hombres elegantes, que quieren sentirse
bien recíprocamente; cuando tienen
confianza, se prestan estén favor uno a otro.
Lo mismo que algunos hombres, en realidad, llevan a cabo esta acción
con mujeres, y que se realiza,
debe saberse, ni más ni menos que como el beso en la boca.
Sin embargo, si, con los cuerpos invertidos, se unen el uno con
el otro, el hombre y la mujer juntos, es
lo que se llama "el amor como los cuervos".
Por esto las cortesanas dejan a hombres distinguidos, capaces, generosos,
ilustres, y se enamoran de
personas bajas: esclavos, cuidadores de elefantes y otros parecidos.
Pero no se permita este amor con la boca al brahmán ilustrado,
ni al ministro encargado de los asuntos
del soberano, ni a quien goza de la confianza de la gente.
No es que, como nos indica el tratado, esto sea causa suficiente
para actuar; un libro, se entiende,
habla de forma general, los usos, sin embargo, se refieren sólo
a lo particular.
En la ciencia médica se conocen muy bien el sabor, la fuerza,
los efectos digestivos hasta de la carne
de perro; ¿quizás por esto los sabios tienen que comerla?
Hay algunos hombres, existen determinados países, incluso
momentos en los que no son inútiles estas
prescripciones.
Por esto, después de haber considerado el lugar, el momento,
el uso, el tratado, e incluso a uno mismo,
se pueden realizar estas prácticas o evitarlas.
Y, dado que se trata de algo secreto y la mente es voluble, ¿qué
persona puede saber quién, cuándo,
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