Diccionario
CASTELLANO-TIBETANO
-Introduccion-

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La rama tibetano-birmana de la familia sino-tibetana se separó de la rama sinítica hace unos 6.000 años y está compuesta de unas 250 a 300 lenguas, lo que la hace comparable a la indoeuropea en tamaño y en tiempo, aunque estas lenguas son mucho menos conocidas. Se hablan principalmente en China, donde hay 16 lenguas minoritarias reconocidas, en Myanmar, Nepal, Bhután y en el nordeste de la India.

En Tibet hay un proverbio que advierte:, "Cada zona tiene su propio dialecto y cada lama su propia doctrina". En esta zona escasamente poblada y con inmensas distancias impidiendo la comunicación, se desarrollaron de forma natural diversos dialectos. La pronunciación y el habla varían en cada región, tanto, que incluso tibetanos pertenecientes a regiones alejadas tienen dificultades para entender a sus congéneres. El Tibetano, con el tiempo fue evolucionando de forma diferente según el lugar, siendo la transformación más acusada en torna a su capital Lhasa, donde muchos de los sufijos y prefijos antes usados, ahora se van silenciando. Sin embargo, en remotas regiones como Amdo o Ladakh, todavía puede escucharse la versión próxima al original de esta lengua, y todas las letras son pronunciadas. Sin embargo, el dialecto de Lhasa, llamado Lhasa kay , y que es considerado el estándar y entendido por casi todos los tibetanos. Por ejemplo, la palabra escrita como las-sla-po se pronuncia leihapo , dka-las como kaley o phyur-ba como chura .

El tibetano y el birmano son las lenguas más grandes de esta rama con 3 y 22 millones de hablantes, respectivamente. Ambos se escriben en sistemas de origen índico y poseen antiguas tradiciones literarias, remontándose hasta el 600 d.C. en el caso tibetano y el 1.100 d.C. en el birmano. Las otras lenguas tibetano-birmanas son mucho más pequeñas, siendo la más importante la newari de Nepal, la dzhongkha en Bhután y la manipuri en la India.

Las diferentes forma en que se presenta el Tibetano, su arcaica escritura y su difícil pronunciación, complican bastante su aprendizaje, aunque la cálida acogida con que se recibe una palabra pronunciada en Tibetano, aunque sea muy deficiente, por parte del que la escucha, hace que el esfuerzo de aproximación ya valga la pena.

Tradicionalmente, la lengua de Lhasa presenta dos variantes: la versión honorífica, con uso de cortesía y empleada en la sociedad de cierta elite, y el lenguaje coloquial ordinario. Actualmente, esta forma honorífica, ya no es tan frecuente de escuchar en Lhasa, aunque en ciertos lugares, como en las comunidades de refugiados, aún se sigue empleando. Exceptuando un puñado de frases corteses, que han quedado arraigadas en el lenguaje cotidiano, el vocabulario común queda restringido al habla coloquial.

Entre las lenguas minoritarias tibetano-birmanas se encuentra el grupo yi , o lolo, con unos 5 millones de hablantes en las montañas de China sudoccidental y a lo largo de las fronteras de Birmania y Tailandia; de ellas la lisu y la lahu son las mejor conocidas.

El alfabeto tibetano proviene de la época del rey Songsten Gampo . Este rey después de convertirse al budismo y con el afán de incorporarlo a la religión del país, envió un grupo de eruditos a la India para que estudiaran los textos budistas y los tradujeran a la lengua tibetana. Asimismo, éstos estudiosos debían estudiar detalladamente los alfabetos indios sánscritos. Escogieron el brahmi y, modificándolo, se creó el alfabeto tibetano, compuesto por 5 vocales y 30 consonantes, versión del alfabeto Devanagiri (de origen Sánscrito) del Kashmir.

A principios del siglo VIII de nuestra era, los textos Budistas escritos en Sánscrito, empezaron a ser introducidos en estas regiones del Himalaya, donde fueron cuidadosamente traducidos por monjes expertos que trataron de extraer lo esencial del mensaje de los maestros de India. Esta ardua tarea se prolongó hasta el siglo XI, cuando muchos de los originales indios fueron destruidos por los musulmanes, que ocuparon gran parte de la India del norte y que pretendían borrar el Budismo de India. Afortunadamente, muchas de las obras, pertenecientes al campo del pensamiento, arte, meditación etc. habían sido copiadas y salvaguardadas por estos monjes que a la vez añadieron sus comentarios personales. Recientemente, China ocupó el Tibet y trató una vez más de hacer desaparecer la influencia de los monasterios budistas sobre el país, lo que motivó el éxodo de muchos abades y líderes, incluido su cabeza espiritual, el Dalai Lama, dispersándose por el Norte de India, Nepal y otras partes del mundo. Los textos tibetanos se encuentran pues dispersos por todo el mundo, y muchas copias de los originales están disponibles en las bibliotecas de Oriente y Occidente. Los más importantes han sido traducidos a los principales idiomas de occidente, aunque se asegura que tan sólo un uno por ciento de todas ellas, lo cual da idea de la envergadura de ésta herencia religioso-cultural.

La lengua tibetana pertenece a la rama tibetano-birmana de la familia de lenguas chino-tibetanas y no tiene nada en común con las indoeuropeas. Es una lengua hablada por unos 4 millones de personas: 1,5 millones en el Tíbet, donde goza de estatus oficial con el chino, 1 millón en Nepal, Bhutan y la India (Sikkim) y el resto en el sudoeste de China. Es muy diferenciada de la china y es menos monosilábica que ésta. La palabras aunque acostumbran sin embargo a ser monosilábicas, pero se les añade un sufijo que normalmente determina si es masculino, femenino, plural, verbo, etc. Dos estilos alfabéticos de escritura claramente diferenciados parecen haber coexistido desde el principio: uno era el dbu-can (con cabeza -heading writing, en inglés-), una escritura hermosamente acentuada, más bien pesada de cabeza como la siddham o la moderna devanagari del hindú, y se usaba principalmente para copiar textos religiosos. Se encuentra en documentos, periódicos, electrónicamente, libros, etc. El otro tipo es una forma cursiva llamada dbu-med (sin cabeza -headless writing-), que servía para la correspondencia y para los documentos administrativos. La primera consiste de 30 letras básicas más 5 que recogen sonidos de palabras en sánscrito. Aparte de éstos, existen el Bamyik, que se usa para documentos oficiales y el Chuyik, que es el de uso general.

Hay varios intentos de clasificar las lenguas de esta rama. El primero las divide en cuatro grupos:

  • bódico 

  • bárico

  • búrmico  

  • karénico 

El segundo lo hace así: 

  • India nororiental. El grupo India nororiental incluye los grupos bárico ( bodo-garo -konyak, conocido como el grupo sal ) más el jingpo ( kachin ) y el grupo sak o luish; tiene algunas peculiaridades léxicas no compartidas por otras lenguas tibetano-birmanas y la mayor parte de las lenguas tienen sistemas tonales relativamente simples. 

  • Occidental. El grupo occidental se corresponde con el grupo bódico o el tibetano/kanauri más el himalayo con unas pocas adiciones dividiéndose en tibetano e himalayo; el tibetano tiene cuatro subgrupos: tibetano propiamente dicho, gurung o tamang, monpa (antiguamente conocido como tsangla) y kanauri , también conocido como himalayo occidental. El himalayo comprende el rai-limbu , kirantio o subgrupo oriental y el más desigual subgrupo occidental que incluye varias lenguas como la newari y la chepang . La mayoría de estas lenguas tienen una extensa morfología secundaria, sobre todo en verbos; muchos tienen sistemas tonales de palabra en lugar de sílaba mientras que otros no son tonales. 

  • Nororiental. El grupo nooriental incluye el subgrupo central (lenguas de la frontera entre la India nororiental y el Tíbet además del norte de Birmania y regiones próximas de China) y el núcleo nororiental  o subgrupo qiangico . Esas lenguas comparten una morfología verbal y la mayoría son tonales. Algunas del grupo nororiental son léxicamente transicionales con las sudorientales pero fonológica y morfológicamente son más típicas de las nororientales. Aquí se incluyen la nungish y la naxi .

  • Sudoriental. El grupo sudoriental incluye el kukish ( kuki-chin naga ), el subgrupo birmano-lolo y el karen . Aparte del kuki-chin que es tipológicamente similar a las lenguas nororientales de la India al haber preservado algunos e innovado otros la morfología y los sistemas tonales relativamente simples, todas esas lenguas tienen muy poca morfología y complejos sistemas tonales típicos de la región lingüística del sudeste asiático y de la zona septentrional del sudeste. De todas las lenguas tibetano-birmanas el subgrupo karen es el único que tiene el orden de la frase sujeto, verbo y objeto, pero incluso retiene  varias características sintácticas de verbo final. El bai también muestra el mismo orden como una posibilidad alternativa habiendo sido influido grandemente durante milenios por el chino. Las demás lenguas tibetano-birmanas son sujeto, objeto y verbo.

Muchas de estas lenguas son ergativas y tonales con el orden de la frase dispuesto en sujeto, objeto y verbo.

El grupo karen , hablado por minorías en Birmania oriental y zonas limítrofes de Tailandia, tiene como orden de la frase, al contrario que la mayor parte de las lenguas tibetano-birmanas, sujeto, verbo y objeto, siendo influida en ello probablemente por las vecinas lenguas tai .




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